FALANGES
Luis Adalberto Maury Cruz

Geopolítica, finanzas y reconfiguración del orden mundial

20 de Febrero de 2026

Luis Adalberto Maury Cruz


FALANGES: Geopolítica, finanzas y reconfiguración del orden mundial

Luis Adalberto Maury Cruz
lmaury_cruz@hotmail.com

En esta tercera semana de febrero de 2026, la lectura comparada de las agendas informativas internacionales revela un patrón de convergencia interpretativa que trasciende las diferencias ideológicas y geopolíticas entre los principales medios globales. Desde la perspectiva de Sputnik, el eje analítico se sitúa en la transición del poder occidental y la consolidación de alianzas euroasiáticas; por su parte, Global Times enfatiza el ascenso de Asia como proceso estructural que redefine el orden global. En el plano económico-financiero, Bloomberg advierte sobre riesgos sistémicos que afectan tanto a los mercados como a las cadenas de suministro, mientras que The Washington Post privilegia el análisis del impacto político y estratégico de los conflictos contemporáneos. Finalmente, The New York Times centra su atención en las consecuencias sociales y económicas derivadas de la reconfiguración del sistema internacional.
No obstante la pluralidad de marcos interpretativos, emerge una coincidencia diagnóstica de notable densidad analítica: el orden mundial vigente atraviesa una fase de transformación estructural profunda. La convergencia no reside en la valoración normativa de los cambios, sino en el reconocimiento compartido de su carácter sistémico e irreversible.
En términos históricos, desde la Tercera Modernidad se perfila una mutación del equilibrio de poder, de los circuitos económicos globales y de las formas de organización política, configurando un escenario de transición que redefine simultáneamente las relaciones interestatales, la economía, las finanzas mundiales y las condiciones sociales de la vida contemporánea. La cuestión decisiva es, entonces, identificar: ¿cuál es el patrón de convergencia que estructura las agendas informativas internacionales? Tal patrón es multidimensional y supone una lectura interdisciplinaria.
1. La crisis sistémica global
Las principales coberturas informativas internacionales coinciden en que el sistema mundial atraviesa una fase de reconfiguración estructural caracterizada por tensiones geopolíticas persistentes, fragmentación económica y volatilidad financiera. En términos generales, se observa un desplazamiento desde la globalización integradora de cuño estadounidense neoliberal hacia un orden competitivo de bloques estratégicos.
Para Bloomberg, los “fault lines and flashpoints” globales —desde la guerra en Ucrania hasta las tensiones en Asia— muestran que las líneas de fractura del sistema internacional se profundizan y afectan simultáneamente mercados, comercio y cadenas de suministro. En paralelo, diversos informes de mercado señalan que las tensiones geopolíticas inciden directamente en la valoración bursátil, especialmente en sectores tecnológicos altamente dependientes del comercio global y del acceso al mercado de China.
Este diagnóstico sugiere que la actualidad constituye una fase histórica en la que tecnología, geopolítica, economía y finanzas se integran en una dinámica de transformación sistémica permanente. Nos encontramos, por tanto, ante la estructura misma de una crisis sistémica global.
2. Multipolaridad y reordenamiento del poder mundial
Los principales medios internacionales coinciden en que el sistema internacional se ha alejado de la hegemonía unipolar de Estados Unidos y evoluciona hacia una estructura multipolar, con tres polos principales: Rusia, China y Estados Unidos. En las narrativas geopolíticas difundidas por medios asiáticos, la cooperación estratégica euroasiática y el fortalecimiento de alianzas energéticas y comerciales no occidentales reflejan una redistribución del poder mundial.
Datos recientes muestran que China ha incrementado significativamente sus importaciones energéticas de Rusia y ha consolidado proyectos estratégicos de integración energética, reforzando la articulación euroasiática. Esta reorganización es interpretada por Sputnik como evidencia de la formación de nuevas redes económicas alternativas al sistema financiero dominado por Estados Unidos y sus aliados.
Este proceso configura una transición hacia una multipolaridad funcional, en la que varios centros de poder coexisten sin que ninguno logre estabilizar plenamente el sistema global.
3. Fragmentación financiera y reorganización económica
La dimensión financiera revela con particular claridad la transición estructural del sistema mundial. Los estudios sobre redes financieras globales muestran que las sanciones económicas, los conflictos comerciales y la rivalidad tecnológica impulsan la creación de sistemas de pago alternativos y la regionalización de los flujos financieros internacionales. La globalización financiera deja de ser un espacio homogéneo de circulación del capital para convertirse en un sistema crecientemente condicionado por consideraciones geopolíticas.
Asimismo, las tensiones entre Estados Unidos y China han impactado directamente los mercados tecnológicos, provocando pérdidas de capitalización en empresas estratégicas debido a restricciones comerciales y controles de exportación. Desde el punto de vista macroeconómico, esta fragmentación se manifiesta en mayor volatilidad bursátil, presión inflacionaria persistente, reorganización de cadenas de suministro e incremento del proteccionismo industrial.
4. Indicadores financieros: inflación, energía, mercados y deuda soberana
Las economías desarrolladas mantienen tasas de inflación superiores a los niveles prepandémicos, lo que obliga a los bancos centrales a sostener políticas monetarias restrictivas con efectos contractivos sobre el crecimiento.
Los conflictos geopolíticos continúan afectando el mercado energético global. La redistribución de flujos de petróleo y gas —especialmente hacia Asia— ha reconfigurado precios y rutas comerciales.
La volatilidad bursátil se vincula estrechamente con riesgos geopolíticos, particularmente en tecnología, manufactura exportadora y sectores intensivos en comercio global.
El aumento del costo del financiamiento, derivado de tasas de interés elevadas, presiona a economías altamente endeudadas y limita la capacidad fiscal de los Estados.
5. La Tercera Modernidad
La convergencia entre crisis geopolítica, transformación tecnológica y reorganización económica y financiera no constituye una coyuntura aislada, sino un cambio de época. Este tiempo histórico se caracteriza por la integración estructural entre tecnología y poder geopolítico, el debilitamiento de la gobernanza global clásica, la emergencia de bloques regionales competitivos, la inestabilidad sistémica permanente y la reorganización del capitalismo financiero.
En este contexto, la multipolaridad no representa equilibrio, sino competencia estructural entre sistemas civilizatorios y modelos económicos.
La forma histórica de estructuración del sistema mundial, en desarrollo está caracterizada por la coexistencia competitiva de múltiples polos de poder interdependientes, sin hegemonía estabilizadora, en un contexto de reorganización sistémica permanente que integra dimensiones geopolíticas, económicas, tecnológicas y civilizatorias, esto es la multipolaridad.

Algunas conclusiones
La evidencia periodística y financiera confirma que el orden global contemporáneo se encuentra en una etapa de reconfiguración histórica caracterizada por fragmentación económica y financiera, competencia geopolítica y transformación institucional. La multipolaridad emergente no estabiliza el sistema: lo vuelve más dinámico, competitivo e incierto.
Desde la perspectiva de la Tercera Modernidad, el rasgo definitorio de nuestra época no es la crisis en sí misma, sino la normalización de la inestabilidad como condición estructural del sistema mundial. Lo que emerge es un patrón de convergencia que no puede entenderse como simple coincidencia empírica ni como suma mecánica de procesos aislados, sino como expresión de una dinámica estructural más profunda.
Se configura así una articulación progresiva entre fenómenos que, en apariencia, pertenecen a esferas diferenciadas, pero que en realidad responden a un mismo campo de reorganización histórica. Esta convergencia señala la formación de configuraciones sistémicas en las que lo económico, lo político y lo cultural dejan de operar como dominios autónomos para integrarse en lógicas de interdependencia creciente.
El patrón no sólo describe una regularidad observable: permite inferir la presencia de fuerzas de reorganización que reconfiguran simultáneamente las estructuras institucionales, los marcos de interpretación social y las formas de experiencia subjetiva. La convergencia, en consecuencia, no es únicamente un resultado; es el proceso activo de reordenamiento del mundo social.

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