Orbán y la disputa por el orden mundial
27 de Octubre de 2026
Luis Adalberto Maury Cruz
FALANGES: Orbán y la disputa por el orden mundial
Luis Adalberto Maury Cruz
lmaury_cruz@hotmail.com
La posibilidad de que Viktor Orbán, exprimer ministro de Hungría y referente del nacionalconservadurismo europeo, sea considerado para ocupar la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), eventualmente con el respaldo de Estados Unidos, Rusia y China, plantea una interrogante que trasciende su figura política: ¿estamos ante una señal de la crisis de la hegemonía que ha organizado el orden internacional desde el final de la Guerra Fría?
La candidatura de Orbán a la Secretaría General de la ONU
El 27 de octubre de 2026, Sputnik informó que Estados Unidos promovía la posibilidad de presentar a Orbán como candidato a la Secretaría General de la ONU, con el eventual respaldo conjunto de Washington, Moscú y Pekín. La agencia atribuyó la información a medios estadounidenses que citaron fuentes de los tres países y precisó que la propuesta seguía pendiente de una decisión definitiva (Sputnik, 2026). Euronews había publicado una información coincidente el día anterior, atribuyéndola a The Wall Street Journal (Euronews, 2026).
?Por ahora, debe distinguirse entre las conversaciones reportadas por la prensa y la confirmación oficial de una candidatura o de un acuerdo trilateral. La información disponible no permite afirmar que Estados Unidos, Rusia y China hayan formalizado un compromiso conjunto. Además, el viceministro ruso de Exteriores, Aleksandr Alimov, declaró que ninguno de esos tres países nominaría a Orbán, pues sus miembros permanentes del Consejo de Seguridad no presentan candidaturas para el cargo. Esta declaración introduce un elemento relevante en la información publicada y confirma la necesidad de distinguir entre una iniciativa política reportada y un procedimiento formal de nominación (Euronews, 2026).
?Con esta reserva, el escenario hipotético permite examinar una cuestión de fondo: si potencias con proyectos estratégicos diferentes pudieran coincidir en torno a una figura crítica de determinadas agendas transnacionales, lo relevante no sería necesariamente la afinidad ideológica entre ellas, sino la posible convergencia de sus intereses en la revisión del orden existente.
?La designación del secretario general no depende de un solo país. Conforme al artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad recomienda una candidatura y la Asamblea General efectúa el nombramiento. La recomendación requiere al menos nueve votos favorables y no debe ser bloqueada por el veto de ninguno de los cinco miembros permanentes: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. Por tanto, cualquier candidatura dependería de una negociación diplomática compleja y de una correlación de fuerzas que no se limita a los tres países mencionados en las noticias (Naciones Unidas, 1945; Euronews, 2026).
?La eventual disputa por la Secretaría General podría expresar algo más profundo que una alternancia de nombres: la creciente dificultad de una sola visión geopolítica, económica e ideológica para conservar una posición predominante en las instituciones y en las reglas del sistema internacional. No se trata de afirmar que el globalismo estadounidense de orientación liberal haya colapsado, sino de reconocer que su capacidad para articular consensos y reproducir su influencia enfrenta resistencias significativas.
La Tercera Modernidad y la crisis de la unipolaridad
Desde la perspectiva de la Tercera Modernidad, esta transformación debe entenderse como la convergencia de cambios geopolíticos, económicos, financieros, militares, tecnológicos y culturales que modifican las condiciones de existencia de los Estados y las sociedades.
?El orden posterior a la Guerra Fría estuvo marcado por la primacía estadounidense y la expansión de la globalización neoliberal, basada en la liberalización comercial y financiera, la movilidad internacional del capital y la integración de las economías en torno a instituciones y reglas compartidas. Esta arquitectura no fue exclusivamente económica: también se sostuvo en alianzas militares, instituciones multilaterales, normas jurídicas, redes de influencia y narrativas culturales que presentaban determinados modelos de desarrollo y gobernanza como referentes universales.
?Sin embargo, las crisis políticas y financieras, las desigualdades persistentes, las tensiones comerciales, los conflictos armados y la competencia tecnológica han expuesto contradicciones de ese orden. Al mismo tiempo, China ha ampliado su poder industrial, comercial y tecnológico; Rusia conserva capacidades militares y estratégicas relevantes, y otras potencias y agrupaciones de Estados buscan diversificar sus relaciones y reducir determinadas dependencias.
?La transformación alcanza también la soberanía tecnológica, energética, financiera y cultural. El control de los semiconductores, los datos, las plataformas digitales, la inteligencia artificial y las infraestructuras de comunicación se ha convertido en una dimensión decisiva del poder. La dependencia de recursos energéticos y de tecnologías críticas puede traducirse en vulnerabilidades económicas y políticas. A ello se suma la disputa por los valores, las identidades y los modelos culturales, que abarca desde las políticas de diversidad e inclusión hasta las corrientes que las cuestionan en nombre de la tradición, la identidad nacional o la soberanía.
?En este contexto, la autonomía de un Estado depende cada vez más de su capacidad para desarrollar conocimientos, participar en la producción de tecnologías estratégicas, acceder a materias primas y fuentes de energía, y preservar su patrimonio cultural y civilizatorio. Las dependencias económicas, tecnológicas o financieras pueden convertirse en instrumentos de presión cuando las relaciones internacionales se deterioran.
?La multipolaridad, por tanto, no consiste simplemente en la aparición de varios centros de poder. Supone una disputa por definir las reglas, las instituciones y los principios que organizarán las relaciones internacionales. La crisis de la unipolaridad radica en que la concentración del poder ya no garantiza la aceptación universal del orden promovido por la potencia predominante. La capacidad de imponer decisiones, producir consensos y presentar intereses particulares como si fueran universales enfrenta límites crecientes.
?No obstante, la multipolaridad no asegura por sí misma una organización mundial más justa. Puede ampliar la autonomía de algunos Estados, pero también generar nuevas dependencias y competencias hegemónicas. El problema no es solamente cuántas potencias concentran el poder, sino cómo lo ejercen, qué límites aceptan y qué posibilidades de participación tienen las sociedades y los Estados afectados por sus decisiones.
Globalismo neoliberal y soberanismo: la disputa por las reglas
El conflicto entre globalismo y soberanismo expresa parte de esta transformación epocal, aunque ambos conceptos agrupan corrientes heterogéneas. El globalismo neoliberal se asocia con la continuidad de determinadas estructuras de integración económica y gobernanza transnacional; el soberanismo reivindica la capacidad de decisión nacional frente a compromisos, organismos y redes de influencia que considera restrictivos de su autonomía.
?No toda cooperación internacional es neoliberal, ni todo soberanismo representa una alternativa democrática. La cuestión fundamental es quién define las prioridades, qué intereses prevalecen y qué mecanismos existen para exigir responsabilidades a quienes participan en las decisiones.
?La Agenda 2030 constituye un ejemplo de la importancia de establecer estas distinciones. Adoptada en 2015 por los Estados miembros de la ONU, comprende diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible relacionados con la pobreza, la salud, la educación, la igualdad, el medio ambiente y otras dimensiones del desarrollo. Es un marco de cooperación y compromisos internacionales, no un gobierno mundial ni una estructura bajo el control unilateral de una organización privada (Naciones Unidas, 2015).
?Esto no excluye el análisis crítico de su aplicación, sus mecanismos de financiación o las prioridades que adquiere en distintos países. Es legítimo examinar la influencia de actores públicos y privados en la formulación de políticas, la asignación de recursos y la definición de indicadores internacionales. Sin embargo, una relación entre instituciones, fundaciones y objetivos de desarrollo no demuestra, por sí misma, que exista un mando centralizado o una voluntad única detrás de las políticas globales.
?Viktor Orbán representa una corriente soberanista que cuestiona determinadas políticas de integración europea y la influencia de algunas organizaciones transnacionales. Su trayectoria política también ha estado marcada por conflictos con instituciones europeas en torno al Estado de derecho, la independencia institucional y los derechos fundamentales, vistos desde la óptica globalista. Estos interpretaciones impiden convertirlo automáticamente en símbolo de una emancipación política: la defensa de la soberanía debe evaluarse también por la forma en que se ejerce el poder dentro del Estado.
?La posible relevancia internacional de Orbán no reside, por tanto, en que encarne una alternativa sin contradicciones, sino en que su figura permite observar las tensiones entre dos pretensiones políticas: preservar las estructuras existentes de gobernanza o recuperar márgenes de decisión nacional frente a ellas. La disputa real se desarrolla en torno a las reglas, los intereses que estas protegen y los actores que tienen capacidad para modificarlas.
Redes transnacionales: influencia, recursos y límites
Las fundaciones filantrópicas, las organizaciones no gubernamentales, los centros de pensamiento, las corporaciones y las instituciones financieras participan de distintas maneras en el debate público y en la formulación de políticas. Su influencia debe analizarse de acuerdo con sus recursos, funciones, relaciones institucionales y resultados verificables.
?George Soros y Open Society Foundations han financiado iniciativas relacionadas con la sociedad civil, la educación, los derechos humanos, la transparencia y la justicia. La organización ha participado en debates sobre gobernanza y desarrollo, ámbitos que también forman parte de las discusiones internacionales vinculadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Su actividad ha generado apoyos y controversias, especialmente entre gobiernos que consideran que la financiación internacional puede incidir en las prioridades nacionales. Orbán ha convertido a Soros y a las organizaciones vinculadas con Open Society en referentes de su crítica a determinadas formas de influencia transnacional.
?Para establecer la dimensión de esa influencia es necesario identificar proyectos, montos, beneficiarios, objetivos y mecanismos de rendición de cuentas. La existencia de financiación internacional permite documentar una relación material; no demuestra, por sí misma, que una fundación controle las decisiones de un gobierno, determine la política de la ONU o dirija la Agenda 2030. Estas afirmaciones requieren pruebas específicas y no pueden deducirse únicamente de coincidencias programáticas.
?BlackRock, por su parte, es una administradora global de activos cuya influencia deriva de su participación en los mercados financieros y de la gestión de inversiones. Su naturaleza institucional es distinta de la de una fundación filantrópica, aunque ambos tipos de actores pueden intervenir, por vías diferentes, en debates y decisiones públicas. Para comprender su incidencia es necesario distinguir entre la administración de capital, las decisiones de inversión, la participación corporativa y las posiciones públicas de la empresa.
?También es necesario diferenciar los criterios ambientales, sociales y de gobernanza —conocidos como ESG—, las políticas de diversidad, equidad e inclusión, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estos ámbitos pueden relacionarse, pero no constituyen un programa único. Del mismo modo, los cambios de orientación de una empresa ante presiones políticas o condiciones de mercado no demuestran, por sí solos, que haya abandonado la Agenda 2030. Pero el nuevo entorno de esta Tercera Modernidad, permiten ller las relaciones internacionales a la luz del choque de narrativas soberanistas y globalistas.
?El punto decisivo es que la gobernanza contemporánea no se desarrolla exclusivamente en los gobiernos. También está condicionada por redes corporativas, financieras y ONG´s que disponen de recursos e influencia desiguales. Esta realidad exige transparencia, evaluación pública y rendición de cuentas. Pero reconocer la influencia transnacional no equivale a atribuir a esas redes un control absoluto sobre los Estados o las Naciones Unidas. La tarea analítica consiste en identificar sus mecanismos reales de incidencia, sus alcances y sus límites.
La ONU: escenario de disputa, no instrumento unilateral
La ONU constituye uno de los principales espacios donde se expresa la correlación de fuerzas internacional. No es un actor homogéneo ni un instrumento que pueda ser controlado unilateralmente por el secretario general. Está integrada por Estados con intereses diferentes y por órganos cuyas competencias y procedimientos limitan la actuación de sus funcionarios.
?El secretario general dispone de capacidad diplomática y administrativa, puede facilitar negociaciones y llamar la atención sobre amenazas a la paz y la seguridad internacionales. Sin embargo, no puede eliminar unilateralmente los Objetivos de Desarrollo Sostenible ni desmantelar a discreción las estructuras de cooperación internacional. Cualquier cambio sustancial dependería de la negociación entre Estados, de las decisiones de los órganos competentes y de la construcción de mayorías.
?Las fuerzas que buscan preservar las políticas vigentes pueden defenderlas mediante mecanismos institucionales, compromisos presupuestarios, normas, coaliciones diplomáticas y procedimientos administrativos. Estos instrumentos no son ilegítimos por definición: forman parte del funcionamiento multilateral. Su legitimidad depende de la transparencia, la legalidad y la rendición de cuentas, sin menoscabar el derecho internacional ni la soberanía de los Estados.
?Por ello, incluso si Orbán llegara a ocupar la Secretaría General, su nombramiento no significaría el desmantelamiento del globalismo neoliberal. Sí podría modificar determinados énfasis diplomáticos, prioridades administrativas o formas de interlocución, dependiendo de las condiciones políticas y de los apoyos que lograra construir. El alcance de cualquier cambio estaría condicionado por las competencias del cargo, las decisiones de los Estados miembros y las reglas institucionales de la organización.
?También es posible que los países habitualmente identificados como progresistas se dividan ante una nueva correlación de fuerzas. Algunos podrían defender la continuidad de las instituciones y políticas vigentes; otros privilegiarían la autonomía estratégica y una cooperación más amplia con potencias emergentes. Las posiciones no serían necesariamente permanentes, pues responderían a intereses nacionales, necesidades económicas y cálculos de seguridad.
?La lucha por la gobernanza internacional no se reduce, en consecuencia, a quién ocupa un cargo. Se refiere a quién establece las prioridades, cómo se distribuyen los recursos, qué normas e ideología adquieren fuerza y qué actores pueden influir en su aplicación. Las instituciones son simultáneamente instrumentos de cooperación y escenarios de disputa por el poder.
Algunas conclusiones
La posible candidatura de Viktor Orbán debe interpretarse como una hipótesis de interés geopolítico en el marco de una nueva época, no como prueba de un acuerdo formal entre Estados Unidos, Rusia y China ni como evidencia de que el globalismo neoliberal haya llegado a su fin. La información publicada por Sputnik y otros medios permite identificar una iniciativa reportada, pero su alcance definitivo continúa sujeto a confirmación y negociación diplomática.
?Su importancia analítica radica en que permite plantear una cuestión decisiva: ¿puede mantenerse una arquitectura internacional construida bajo la primacía estadounidense cuando la distribución material del poder, los intereses estratégicos y las concepciones del orden mundial se han vuelto más diversos y conflictivos?
?Desde la perspectiva de la Tercera Modernidad, la respuesta depende de la interacción entre poder militar, capacidad económica, autonomía tecnológica y energética, continuidad cultural y civilizatoria, influencia financiera y control institucional. La hegemonía no consiste únicamente en imponer decisiones; también requiere producir consensos, sostener alianzas y presentar un proyecto de orden como legítimo. Cuando estas capacidades se debilitan, se abre una disputa por redefinir las reglas.
?La crisis de la unipolaridad estadounidense no implica la desaparición inmediata del globalismo ni garantiza el triunfo del soberanismo. Señala, más bien, que la continuidad del orden existente ya no puede darse por sentada y que su transformación dependerá de la correlación de fuerzas entre Estados, alianzas estratégicas, instituciones y actores transnacionales.
?La multipolaridad tampoco debe reducirse a sustituir una concentración de poder por varias. Su relevancia histórica dependerá de si contribuye a fortalecer el derecho internacional, ampliar la capacidad de decisión de los pueblos y establecer relaciones menos asimétricas entre los Estados. La pluralidad de centros de poder puede abrir oportunidades, pero no garantiza por sí misma una distribución más justa de los recursos ni un ejercicio más democrático de la autoridad.
?El problema central no es Orbán, sino la capacidad de las potencias y las instituciones para organizar el orden mundial y definir sus reglas en un escenario de competencia creciente. La eventual candidatura sería relevante en la medida en que expresara esa transformación, no porque pudiera consumarla por sí sola. La transición permanece abierta. Su desenlace no se medirá únicamente por los nombres que ocupen los cargos internacionales, sino por los cambios verificables en las alianzas, las instituciones, las relaciones financieras y las condiciones bajo las cuales se ejerce el poder mundial.
Nota: Esta columna surge de mi reflexión, sustentada en investigación y minería de información, con apoyo de inteligencia artificial para la búsqueda, síntesis, trazabilidad de fuentes y corrección de estilo. Las decisiones analíticas, las interpretaciones y el juicio son de mi autoría.
Referencias
Euronews. (2026, 26 de octubre). Trump apuesta por Orbán como nuevo secretario general de la ONU, con el posible respaldo de Rusia y China. [https://es.euronews.com/2026/10/26/trump-apuesta-por-orban-como-nuevo-secretario-general-de-la-onu](https://es.euronews.com/2026/10/26/trump-apuesta-por-orban-como-nuevo-secretario-general-de-la-onu?utm_source=chatgpt.com)
Naciones Unidas. (1945). Carta de las Naciones Unidas. [https://www.un.org/es/about-us/un-charter](https://www.un.org/es/about-us/un-charter?utm_source=chatgpt.com)
Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (A/RES/70/1). [https://sdgs.un.org/2030agenda](https://sdgs.un.org/2030agenda?utm_source=chatgpt.com)
Organisation for Economic Co-operation and Development. (2025, 11 de junio). Open Society Foundations. En Development co-operation profiles. [https://www.oecd.org/en/publications/development-co-operation-profiles_04b376d7-en/open-society-foundations_19516b58-en.html](https://www.oecd.org/en/publications/development-co-operation-profiles_04b376d7-en/open-society-foundations_19516b58-en.html?utm_source=chatgpt.com)
Open Society Foundations. (s. f.). About us. [https://www.opensocietyfoundations.org/](https://www.opensocietyfoundations.org/?utm_source=chatgpt.com)
Sputnik. (2026, 27 de octubre). EEUU estudia impulsar a Viktor Orban para dirigir la ONU con el apoyo de Rusia y China, revelan medios. Publicado en Sott.net. [https://es.sott.net/article/107141-EEUU-estudia-impulsar-a-Viktor-Orban-para-dirigir-la-ONU-con-el-apoyo-de-Rusia-y-China-revelan-medios](https://es.sott.net/article/107141-EEUU-estudia-impulsar-a-Viktor-Orban-para-dirigir-la-ONU-con-el-apoyo-de-Rusia-y-China-revelan-medios?utm_source=chatgpt.com)
Nota editorial y documental: conservé el primer párrafo, la estructura, los subtítulos y la línea argumental del original. La modificación sustantiva se limita a precisar que, además de no existir confirmación oficial del acuerdo trilateral, el viceministro ruso citado por Euronews negó que Estados Unidos, Rusia o China fueran a nominar directamente a Orbán. La nota periodística distingue esa declaración de las versiones atribuidas a fuentes anónimas.
[image](https://www.google.com/s2/favicons?domain=https://www.euronews.com&sz=32)
Euronews



