Jilotepec, Ver.: gobernar no es prometer, es responder a las necesidades del ciudadano
23 de Octubre de 2026
Javier Ramírez Cruz
CARTA ABIERTA
Jilotepec, Ver.: gobernar no es prometer, es responder a las necesidades del ciudadano
Javier Ramírez Cruz
El bacheo de una carretera puede parecer una obra pequeña, pero cuando se trata de proteger vidas, ninguna acción es insignificante.
En muchas ocasiones he expresado, a través de mis columnas de opinión, que gobernar un municipio no significa únicamente ocupar una presidencia municipal, administrar un presupuesto o inaugurar obras públicas. Gobernar significa, ante todo, tener sensibilidad humana, escuchar a la ciudadanía y comprender que detrás de cada necesidad existe una familia, una preocupación y, muchas veces, un riesgo que puede evitarse.
Hoy quiero dirigir esta reflexión al municipio de Jilotepec, Veracruz, y a su autoridad municipal, pero también hacer un llamado a quienes gobiernan los 212 municipios de nuestro estado. El motivo es la atención y el mantenimiento de nuestras calles y carreteras, particularmente mediante los trabajos de bacheo.
En el camino que comunica a Piedra de Agua con Cerro de la Gallina, durante años han prevalecido condiciones lamentables. Los enormes baches dificultaban la circulación y representaban un peligro constante para automovilistas, motociclistas, transportistas y familias enteras.
No se trata de una inconformidad reciente. El deterioro de esta vía ha sido denunciado por habitantes de la región durante distintas administraciones. Incluso, el 29 de junio de 2026, pobladores de estas comunidades realizaron una manifestación para exigir su rehabilitación. Esto demuestra que las necesidades de los pueblos no nacen con una administración ni desaparecen cuando termina otra: los problemas persisten mientras no exista voluntad, planeación y coordinación para resolverlos.
Sin embargo, hoy quiero reconocer algo importante. En este camino se han realizado trabajos de bacheo para atender parte de su deterioro. También merece reconocimiento la participación de los ciudadanos y las ciudadanas de Piedra de Agua y Cerro de la Gallina, quienes conocen las dificultades de transitar diariamente por esta vía.
Se ha recurrido al aprovechamiento de material recuperado y a soluciones de mantenimiento para cubrir algunos de los daños existentes. También se ha mencionado el uso de mezclas con diésel y aceite, por lo que resulta indispensable que los procedimientos empleados sean evaluados técnicamente para garantizar su seguridad, durabilidad y compatibilidad con las normas ambientales.
¿Es el bacheo la solución definitiva? Por supuesto que no. ¿Se necesita rehabilitar integralmente la carretera? Sin lugar a dudas. Pero ¿es preferible atender un peligro inmediato mientras se consigue el presupuesto para una obra mayor? Considero que sí. Aquí debemos distinguir entre una solución provisional responsable y la indiferencia gubernamental.
Una autoridad puede encontrarse limitada por los recursos económicos, pero eso no significa que deba permanecer inmóvil ante una necesidad urgente. En julio de 2026, el presidente municipal de Jilotepec, José Roberto Marcelo Cortés, reconoció públicamente las dificultades presupuestales para rehabilitar dos importantes vías de comunicación. Explicó que cada proyecto requeriría más de 50 millones de pesos, mientras que el presupuesto municipal anual rondaba los 70 millones. También señaló que se habían realizado gestiones ante el Gobierno del Estado para obtener material asfáltico destinado al bacheo, aunque reconoció que esta medida no constituía una solución definitiva.
Esta situación evidencia los límites de los presupuestos municipales y la necesidad de gestionar recursos y coordinar esfuerzos entre los distintos órdenes de gobierno. No siempre es posible resolver todos los problemas de inmediato; sin embargo, debe existir disposición para actuar, establecer prioridades y proteger a la población.
Por ello, veo con agrado que se haya intervenido en un camino cuyo deterioro durante años preocupó a los habitantes de la región. Esto no significa que todo esté resuelto ni que debamos aplaudir cualquier obra por el simple hecho de haberse realizado. La ciudadanía tiene derecho a exigir calidad, transparencia y soluciones duraderas. No obstante, considero justo reconocer las acciones que contribuyen a reducir riesgos, aun cuando sean provisionales.
Detrás de un bache hay un motociclista que puede perder el equilibrio, un conductor que puede sufrir daños en su vehículo, una ambulancia que puede retrasarse o una familia que diariamente debe recorrer ese camino. Las malas condiciones de una carretera afectan la movilidad, la economía familiar, el transporte público y las actividades productivas, además de poner en riesgo la integridad de las personas.
El mantenimiento de las vías públicas no es un favor del gobierno hacia sus habitantes, sino una responsabilidad que debe atenderse conforme a las atribuciones legales de cada autoridad. El artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla las calles y su equipamiento entre las funciones y los servicios municipales, mientras que la legislación correspondiente establece las competencias y los mecanismos de coordinación para atender las vías estatales y federales.
En consecuencia, la falta de recursos no debe convertirse en una justificación permanente para desatender las necesidades ciudadanas. Debe impulsar la gestión, la planeación y la búsqueda de alternativas viables.
Desde esta perspectiva, hago un llamado respetuoso a las autoridades municipales, estatales y federales de Veracruz. En muchas carreteras encontramos baches que permanecen durante meses o años; algunos se reparan y vuelven a aparecer, mientras que otros crecen hasta convertirse en verdaderos peligros.
Todos queremos carreteras nuevas, pavimentaciones completas, reencarpetamientos de calidad y obras duraderas. Ese debe ser el objetivo de cualquier administración responsable. Sin embargo, mientras se obtienen los recursos y se ejecutan los proyectos, es indispensable mantener las vías en condiciones que reduzcan los riesgos para sus usuarios.
Cuando una rehabilitación integral no puede realizarse de inmediato, el mantenimiento debe programarse y ejecutarse con procedimientos técnicamente adecuados. Esto también exige evitar el desperdicio de recursos públicos: el bacheo debe emplear materiales apropiados y criterios de seguridad que garanticen, en la medida de lo posible, la eficacia de la inversión.
En Jilotepec, como en muchos otros municipios, algunas calles requieren mantenimiento, otras necesitan reconstrucción y muchas comunidades esperan atención. La capacidad de un gobierno se demuestra al establecer prioridades sin olvidar a las localidades más alejadas de la cabecera municipal. Sus habitantes tienen la misma dignidad, los mismos derechos y la misma necesidad de transitar con seguridad que quienes viven en el centro de una ciudad.
Hay una reflexión filosófica que considero fundamental: la grandeza de un gobernante no se mide únicamente por las grandes obras que inaugura, sino también por los peligros que logra evitar y por las necesidades humanas que tiene la sensibilidad de reconocer.
Un buen gobierno es aquel que identifica los problemas, asume su responsabilidad y trabaja para resolverlos. Por eso, desde esta columna reconozco la atención que se está dando al camino de Piedra de Agua hacia Cerro de la Gallina, sin dejar de insistir en la necesidad de gestionar su rehabilitación integral.
Este reconocimiento no constituye una conformidad definitiva ni un cheque en blanco para ninguna administración. Es el reconocimiento de una acción de mantenimiento que debe tener continuidad mientras se concreta una solución estructural.
A las autoridades de los 212 municipios veracruzanos les diría que escuchen a sus habitantes, recorran sus comunidades y conozcan sus caminos. No esperen a que ocurra una tragedia para atender una petición. A las autoridades estatales y federales les corresponde, dentro de sus respectivas competencias, impulsar programas permanentes de conservación, inversión responsable y vigilancia del estado físico de las carreteras.
No se trata de buscar culpables en cada administración ni de convertir cada necesidad en una disputa política. Se trata de comprender que el bienestar colectivo debe estar por encima de los intereses personales, las diferencias partidistas y las justificaciones burocráticas.
El ciudadano no exige que se haga lo imposible. Exige que se haga lo necesario, lo responsable y lo humanamente posible.



