CARTA ABIERTA
Javier Ramírez Cruz

El poder municipal no es un trampolín electoral: primero hay que gobernar

05 de Octubre de 2026

Javier Ramírez Cruz


CARTA ABIERTA

El poder municipal no es un trampolín electoral: primero hay que gobernar



Javier Ramírez Cruz



A poco más de nueve meses de iniciadas las administraciones municipales 2026-2029, algunos ediles parecen estar más preocupados por su futuro político que por cumplir con las responsabilidades que hoy les confió la ciudadanía.

Hoy observo con preocupación lo que sucede en diversos municipios del estado de Veracruz. Apenas han transcurrido poco más de nueve meses desde que comenzaron las actuales administraciones municipales y, en algunos casos, da la impresión de que ciertos integrantes de los ayuntamientos ya están pensando más en la siguiente posición política que en cumplir cabalmente con aquella para la cual fueron electos. No pretendo generalizar. Sería injusto afirmar que todos los presidentes municipales, síndicos o regidores actúan de la misma manera. Existen servidores públicos responsables, preparados y comprometidos con sus municipios. Sin embargo, también resulta necesario señalar una conducta que cada vez se vuelve más visible: la anticipación política, el protagonismo personal y la búsqueda permanente de una nueva candidatura.

El poder, cuando no se entiende como servicio, puede convertirse en una especie de droga política: se prueba, se disfruta y después se quiere más. El problema comienza cuando la ambición por conservar o aumentar ese poder desplaza la verdadera responsabilidad para la cual una persona fue elegida. Un cargo público no debería utilizarse como trampolín electoral. Quien ocupa una regiduría o una sindicatura tiene obligaciones concretas que cumplir. No fue elegido para pasar cuatro años construyendo una candidatura personal, recorriendo eventos únicamente para aparecer en fotografías o buscando reflectores mientras quedan pendientes los problemas cotidianos de su municipio. Fue elegido para trabajar. Antes de aspirar a otro cargo, deberían conocer el que ya tienen.

Uno de los problemas que percibo en diversos ayuntamientos es el desconocimiento de las normas jurídicas que regulan la vida municipal. El municipio no funciona únicamente por voluntad política ni por decisiones personales de quien ocupa un cargo. El artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece al municipio libre como base de la división territorial y de la organización política y administrativa de los estados, y dispone que cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento de elección popular directa. En Veracruz, la Constitución Política del Estado Libre y Soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave, particularmente en su Título Tercero, regula al municipio. Su artículo 68 establece que cada municipio será gobernado por un Ayuntamiento integrado por una presidenta o presidente municipal, una síndica o síndico y los demás ediles que determine el Congreso del Estado.

Es decir, la sindicatura no es un cargo decorativo, como tampoco lo son las regidurías. La Ley Orgánica del Municipio Libre para el Estado de Veracruz desarrolla las disposiciones constitucionales relativas a la organización y funcionamiento municipal. Su artículo 18 señala que el Ayuntamiento se integra por el presidente municipal, el síndico y los regidores. Pero conocer la integración del Ayuntamiento es apenas el comienzo. Un edil debería estudiar cuáles son sus facultades, sus obligaciones, las comisiones municipales, la forma en que funciona el Cabildo, la hacienda pública municipal, la aprobación de presupuestos, las cuentas públicas, los servicios municipales y las responsabilidades administrativas que pueden generarse por sus actos u omisiones.

Por ejemplo, la Ley Orgánica establece atribuciones específicas para la Presidencia Municipal y también concede al síndico responsabilidades particularmente importantes, entre ellas la representación legal del Ayuntamiento, la defensa de los intereses municipales y la vigilancia de diversas cuestiones relacionadas con la Hacienda Municipal. Por ello, resulta preocupante encontrar servidores públicos que conocen perfectamente las reuniones políticas, las fotografías, las alianzas y los movimientos electorales, pero difícilmente pueden explicar las atribuciones legales del cargo que desempeñan. Gobernar no consiste únicamente en ocupar un espacio dentro del Ayuntamiento; implica comprender la función que se ejerce, las obligaciones que de ella se derivan y las consecuencias jurídicas, administrativas y políticas de cada decisión.

Gobernar también significa conocer la ley

Todo edil debería tener, cuando menos, conocimiento suficiente de instrumentos fundamentales como la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; la Constitución Política del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave; la Ley Orgánica del Municipio Libre; la legislación hacendaria municipal; la Ley de Coordinación Fiscal para el Estado y los Municipios de Veracruz; las normas en materia de responsabilidades administrativas, transparencia, fiscalización y planeación; así como el Bando de Policía y Gobierno y los reglamentos específicos de su propio municipio. No significa que cada edil tenga que convertirse en especialista en todas las ramas del Derecho. Significa algo mucho más elemental: nadie debería ejercer responsablemente una función pública que desconoce.

La propia Constitución veracruzana faculta a los ayuntamientos para aprobar los bandos de policía y gobierno, reglamentos, circulares y disposiciones administrativas necesarias para organizar la administración pública municipal y regular las materias, procedimientos, funciones y servicios de su competencia. ¿Cómo puede entonces un edil participar seriamente en Cabildo si desconoce el marco jurídico sobre el cual debe votar? ¿Cómo puede fiscalizar, cuestionar o proponer si no estudia? ¿Cómo puede aspirar mañana a presidir un Ayuntamiento si hoy desconoce las responsabilidades de la regiduría o sindicatura que ocupa? Antes de pensar en una nueva posición política, sería razonable exigir preparación, conocimiento y resultados en el cargo que actualmente desempeña.

Hay otro dato que muchos deberían leer. Existe, además, una disposición especialmente importante. El artículo 70 de la Constitución Política del Estado de Veracruz establece que los ediles duran cuatro años en su cargo y señala expresamente que los ediles no podrán ser elegidos para integrar el Ayuntamiento del período siguiente. Esta disposición debería ser conocida por todos aquellos servidores públicos municipales que ya están haciendo cálculos políticos respecto de la siguiente integración de su Ayuntamiento. Antes de pensar en campañas futuras, deberían leer la Constitución; antes de levantar la mano para otro cargo, deberían demostrar resultados en el que actualmente desempeñan.

Y antes de preocuparse por quién será candidato dentro de algunos años, deberían preguntarse qué están haciendo hoy por las calles, el agua potable, la seguridad, la obra pública, el alumbrado, el desarrollo urbano, la transparencia, el manejo de los recursos públicos y las necesidades reales de las comunidades que representan. La ciudadanía no otorgó un cheque en blanco. Llegar a un Ayuntamiento mediante el voto ciudadano no convierte a nadie en dueño del municipio ni lo convierte en una persona superior a los ciudadanos. El poder público es temporal. Las presidencias municipales terminan, las sindicaturas terminan y las regidurías terminan. Los cargos, los vehículos oficiales, las oficinas y los reconocimientos terminan.

Lo que permanece es la evaluación de la ciudadanía sobre lo que cada servidor público hizo mientras tuvo la oportunidad de servir. Por eso preocupa observar cómo algunas personas, después de probar el poder, parecen quedar atrapadas en él y comienzan inmediatamente a buscar el siguiente escalón. La política es legítima. Tener aspiraciones también lo es. Pero ninguna aspiración política puede justificar abandonar, descuidar o utilizar para promoción personal la responsabilidad que actualmente se desempeña. El ejercicio del poder público debería entenderse como una responsabilidad temporal frente a la sociedad y no como un mecanismo permanente de promoción personal.

Primero trabajen, después hablen de su futuro político

A los ediles de Veracruz —presidentes municipales, síndicos y regidores— habría que hacerles una pregunta muy sencilla: ¿ya conocen perfectamente las obligaciones del cargo que ocupan antes de pensar en el siguiente? Porque quien pretende gobernar un municipio debería empezar por estudiar cómo funciona. Quien desea administrar recursos públicos debería conocer las normas que los regulan. Quien pretende tomar decisiones por miles de ciudadanos debería prepararse para hacerlo con responsabilidad. Y quien sueña con ocupar mañana una posición de mayor responsabilidad tendría primero que demostrar que fue capaz de cumplir dignamente con la que hoy tiene.

Veracruz tiene 212 municipios y cada uno enfrenta problemas diferentes, pero todos necesitan autoridades preparadas, responsables y conscientes de que gobernar no consiste solamente en hacerse presente en fotografías, eventos, reuniones o actos políticos. Gobernar es estudiar, escuchar, decidir, administrar, rendir cuentas y ofrecer resultados. El servicio público no debería ser una carrera desesperada por acumular cargos. Debería ser una oportunidad temporal para servir. Porque cuando el poder se convierte en ambición, se olvida al ciudadano.

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