LOS ASPIRANTES MADRUGADORES
03 de Julio de 2026
Gabriel García-Márquez
La carrera comenzó antes de tiempo y aunque las elecciones de 2027 todavía parecen lejanas, la competencia política ya comenzó. Cada fin de semana aparecen nuevos personajes recorriendo colonias, comunidades y municipios con el argumento de escuchar a la ciudadanía, participar en reuniones vecinales, asistir a eventos públicos o reunirse con diversos sectores sociales. Todos saben que las candidaturas no se construyen de la noche a la mañana y, por ello, han decidido adelantarse a los tiempos legales para posicionar su nombre entre los electores.
Pienso que esta práctica dejó de ser una excepción para convertirse en una constante de la política mexicana. Los partidos cambian los nombres de las actividades y evitan hablar de campañas, pero en los hechos el propósito es el mismo: hacer proselitismo antes de que inicie formalmente el proceso electoral. Por cierto, este fenómeno no distingue colores ni ideologías; Morena, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, Partido Verde, PT y otras fuerzas políticas ya tienen personajes que buscan convertirse en los futuros candidatos a diputaciones locales y federales.
MUCHA IMAGEN, POCAS PROPUESTAS
Toda vez que la ley prohíbe los actos anticipados de campaña, los aspirantes han encontrado nuevas formas de promocionarse. Hoy abundan las reuniones vecinales, las transmisiones en redes sociales, las fotografías saludando ciudadanos y los videos donde aparecen recorriendo mercados, tianguis y comunidades rurales.
En fechas recientes incluso ha surgido una modalidad que merece una reflexión. Ahora varios aspirantes dedican parte de sus recorridos a entrevistar emprendedores, pequeños comerciantes, artesanos o vendedores informales para después difundir esos encuentros en las redes sociales. La intención es demostrar cercanía con la población, pero el resultado termina siendo otro. El ciudadano conoce la historia del comerciante, escucha sus problemas, sus opiniones y sus anhelos; sin embargo, sigue sin saber qué propone quien aspira a ocupar una curul. En otras palabras, termina siendo más conocido el entrevistado que el entrevistador.
Por cierto, escuchar a la ciudadanía siempre será una obligación para cualquier representante popular. Lo preocupante es que muchos parecen más interesados en generar contenido para las plataformas digitales que en explicar con claridad cuáles serán sus iniciativas, cómo pretenden mejorar la seguridad, impulsar la economía, fortalecer la educación o resolver los problemas que diariamente enfrentan las familias.
EL CIUDADANO YA NO SE DEJA IMPRESIONAR
Mientras tanto, la sociedad observa con mayor experiencia este desfile permanente de aspirantes. Los ciudadanos ya distinguen perfectamente cuándo una visita responde a un interés genuino y cuándo forma parte de una estrategia cuidadosamente diseñada para ganar simpatías. La memoria colectiva recuerda que muchos de quienes hoy recorren calles y comunidades desaparecen una vez concluidas las elecciones y vuelven únicamente cuando necesitan nuevamente el voto.
Pienso que quien realmente aspira a representar a la ciudadanía debería aprovechar este tiempo para demostrar resultados, capacidad de gestión y conocimiento de los problemas sociales. Una candidatura no debería construirse únicamente con fotografías, videos virales o recorridos permanentes, sino con trabajo serio, propuestas viables y compromiso comprobado.
LO IMPORTANTE NO ES APARECER, SINO CONVENCER
Toda vez que la política se ha transformado en una competencia permanente por la atención pública, algunos aspirantes parecen convencidos de que basta con mantenerse visibles para asegurar una candidatura. Sin embargo, la verdadera prueba llegará cuando los ciudadanos comparen trayectorias, evalúen resultados y exijan respuestas concretas.
Por cierto, recorrer colonias, escuchar a la gente y dialogar con los diferentes sectores sociales nunca será un error. Lo verdaderamente importante es que esas caminatas sirvan para construir soluciones y no solamente para alimentar las redes sociales o incrementar la popularidad personal.
Las campañas oficiales todavía no comienzan, pero los aspirantes ya corren a toda velocidad. Algunos lo hacen con trabajo; otros con publicidad; varios con entrevistas improvisadas y muchos más confiando en que la exposición mediática sustituirá a las propuestas.
Pienso que los ciudadanos merecen algo más que recorridos anticipados. Merecen conocer las ideas, los proyectos y la capacidad de quienes pretenden representarlos en el Congreso. Porque al final, una fotografía puede atraer la atención por unos segundos, un video puede acumular miles de reproducciones y una entrevista puede volverse viral; pero solamente las propuestas, la honestidad y los resultados son capaces de ganar la confianza de un electorado cada vez más informado y exigente.



