LOS ETERNOS DIRIGENTES
15 de Junio de 2026
Gabriel García-Márquez
México ha construido durante las últimas décadas una sólida cultura de alternancia política. Los presidentes de la República duran seis años en el cargo; los gobernadores, alcaldes y legisladores tienen periodos definidos y, en teoría, la renovación de liderazgos es parte fundamental de la vida democrática del país. Sin embargo, existe un ámbito donde el reloj parece avanzar más lentamente: los sindicatos nacionales y algunos partidos políticos. Por cierto, se trata de espacios donde los cambios suelen ocurrir con mucha menor velocidad de la que exige la propia dinámica democrática.
Mientras la ciudadanía exige cambios, nuevos perfiles y nuevas ideas en los gobiernos, numerosas organizaciones sindicales y fuerzas políticas continúan bajo la conducción de dirigentes que llevan décadas ocupando posiciones de poder o que han construido estructuras que dificultan el relevo generacional. La democracia que se exige hacia afuera no siempre se practica hacia adentro. Y, a decir verdad, esa contradicción resulta cada vez más evidente para millones de mexicanos.
EL INMENSO PODER DEL SINDICALISMO MEXICANO
La relevancia de este debate no es menor. En México operan más de 3 mil organizaciones sindicales registradas en el ámbito federal, entre sindicatos, federaciones y confederaciones. Se estima que existen alrededor de 2 mil 768 sindicatos, más de 500 federaciones y cerca de 50 confederaciones nacionales.
Estas organizaciones representan a millones de trabajadores de sectores estratégicos como el petróleo, la electricidad, las telecomunicaciones, la educación, la minería, el transporte, la burocracia y la industria manufacturera. Su influencia no se limita a las relaciones laborales; también tienen un peso considerable en la vida política, económica y social del país. En ese sentido, resulta imposible ignorar el papel que desempeñan dentro de las grandes decisiones nacionales.
Entre las organizaciones más importantes destacan la CTM, la CROC, la CROM, la CATEM, la FSTSE, la UNT, el Sindicato Petrolero, el SNTE, la CNTE, el Sindicato de Telefonistas, el SUTERM, el sindicato ferrocarrilero y el sindicato minero, estructuras que durante décadas han sido actores fundamentales en la toma de decisiones nacionales. Por cierto, muchas de ellas mantienen una capacidad de movilización e influencia que sigue siendo determinante en distintos procesos políticos y electorales.
LOS MISMOS NOMBRES DE SIEMPRE
Al revisar quiénes encabezan actualmente estas organizaciones, surge una realidad difícil de ignorar.
La Confederación de Trabajadores de México (CTM) es dirigida por Tereso Medina Ramírez; la CROC por Isaías González Cuevas; la CROM por Rodolfo González Guzmán; la CATEM por Pedro Haces Barba; la FSTSE por Joel Ayala Almeida; el Sindicato Petrolero por Ricardo Aldana Prieto; el SNTE por Alfonso Cepeda Salas; Pedro Hernández Morales de la CNTE; el Sindicato de Telefonistas por Francisco Hernández Juárez; el Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (SUTERM) por Víctor Fuentes del Villar; el sindicato ferrocarrilero por Víctor Flores Morales y el sindicato minero por Napoleón Gómez Urrutia.
Muchos de estos dirigentes han permanecido durante décadas en posiciones de poder o forman parte de grupos que han controlado sus organizaciones durante largos periodos. Algunos casos son emblemáticos. Francisco Hernández Juárez dirige el sindicato de telefonistas desde 1976. Víctor Flores Morales ha encabezado el sindicato ferrocarrilero durante más de tres décadas. Joel Ayala Almeida se mantiene al frente de la FSTSE desde finales de los años noventa. Isaías González Cuevas ha liderado la CROC durante más de veinte años. Napoleón Gómez Urrutia heredó y consolidó el liderazgo minero que ha mantenido durante décadas. Toda vez que estos liderazgos han sobrevivido a distintos gobiernos y coyunturas, resulta inevitable preguntarse qué tan abiertas están realmente estas organizaciones a la competencia interna.
La experiencia es valiosa, sin duda. Pero cuando los liderazgos se vuelven permanentes, la línea que separa la estabilidad de la inmovilidad comienza a desdibujarse. Y ahí, precisamente, surge uno de los mayores desafíos para la vida democrática de estas instituciones.
LOS PARTIDOS TAMPOCO SE SALVAN
El fenómeno no es exclusivo del sindicalismo. En los partidos políticos también existen liderazgos que parecen resistirse al relevo generacional.
El PRI, presidido por Alejandro Moreno, continúa enfrentando cuestionamientos internos por la concentración de decisiones en grupos tradicionales que han impedido una renovación profunda de sus cuadros. En el PT de Alberto Anaya, figuras históricas siguen marcando el rumbo político de la organización después de varias décadas. Incluso en otros partidos, donde el discurso habla de transformación y apertura, las candidaturas y posiciones de poder suelen concentrarse en círculos reducidos. Mientras tanto, miles de militantes observan cómo las oportunidades de ascenso político continúan siendo limitadas.
La consecuencia es evidente: miles de jóvenes militantes, profesionistas, líderes comunitarios y ciudadanos interesados en participar en la política encuentran pocas oportunidades reales para acceder a espacios de decisión. Los mismos apellidos, los mismos grupos y corrientes terminan reproduciéndose elección tras elección. Desde luego, esta situación genera desánimo entre quienes aspiran a construir nuevas rutas de participación.
La falta de renovación no sólo afecta la imagen de las instituciones; también limita la llegada de nuevas ideas capaces de responder a los desafíos de una sociedad cada vez más compleja y exigente. En otras palabras, el estancamiento termina teniendo consecuencias que van mucho más allá de la simple percepción pública.
LA RENOVACIÓN PENDIENTE
La democracia no debe limitarse al voto ciudadano cada determinado número de años. También debe reflejarse en la vida interna de sindicatos, partidos políticos, organizaciones empresariales y asociaciones civiles.
México necesita sindicatos fuertes, pero también transparentes y democráticos. Necesita partidos con experiencia, pero igualmente abiertos a las nuevas generaciones. La fortaleza de una organización no se mide por la permanencia de sus dirigentes, sino por su capacidad para formar relevos, abrir espacios y garantizar que cualquier integrante tenga posibilidades reales de competir por el liderazgo. Por cierto, esa debería ser una de las principales pruebas de madurez institucional.
La alternancia política permitió que México avanzara en la construcción democrática durante las últimas décadas. Ahora el reto es llevar esa misma lógica a las organizaciones que representan a millones de trabajadores y militantes. En ese sentido, el desafío no es menor.
Porque cuando los liderazgos se eternizan, las instituciones dejan de renovarse. Y cuando las instituciones dejan de renovarse, terminan alejándose de la sociedad a la que dicen representar. Toda vez que la legitimidad se construye día con día, ninguna organización debería darla por garantizada.
EL FUTURO NO PUEDE SEGUIR ESPERANDO
Los sindicatos y los partidos políticos mexicanos enfrentan una decisión histórica: abrir las puertas a una nueva generación de dirigentes o continuar atrapados en modelos donde el poder se concentra durante años en las mismas manos.
La renovación no debe verse como una amenaza. Es una necesidad democrática. Los trabajadores, los militantes y los ciudadanos merecen organizaciones dinámicas, competitivas y representativas. El relevo generacional no es un capricho; es la condición indispensable para que las instituciones sigan teniendo legitimidad en el siglo XXI. Y, desde luego, también es una exigencia que tarde o temprano terminará imponiéndose.
La pregunta ya no es si debe haber cambios. La verdadera pregunta es cuánto tiempo más estarán dispuestos a esperar quienes siguen formados detrás de una puerta que muy pocos están dispuestos a abrir. Mientras tanto, el reloj continúa avanzando y las nuevas generaciones siguen esperando una oportunidad que, para muchos, lleva demasiado tiempo postergándose.



