SENTIDO COMÚN
Gabriel García-Márquez

EL MUNDIAL DE LA FIFA: ¿FIESTA DEL FUTBOL O GRAN NEGOCIO?

08 de Junio de 2026

Gabriel García-Márquez


El próximo 11 de junio de 2026, México volverá a ocupar el centro de atención del planeta cuando el Estadio Azteca abra oficialmente la Copa Mundial de Futbol. Será un momento histórico: por primera vez un estadio albergará tres partidos inaugurales de un Mundial. A las 13:00 horas, la Selección Mexicana enfrentará a Sudáfrica en el primer partido de una competencia que reunirá a 48 selecciones y 104 encuentros en México, Estados Unidos y Canadá. (FIFA)
Sin embargo, detrás de la emoción que genera el torneo existe una realidad que pocas veces se discute: la FIFA ha construido un modelo en el que concentra la mayor parte de los ingresos mientras los países anfitriones asumen buena parte de los costos de organización, seguridad, movilidad e infraestructura.
LOS PRIVILEGIOS DE LA FIFA
Cada Mundial viene acompañado de exigencias especiales. La FIFA controla los estadios, los derechos comerciales, la publicidad y las zonas de venta alrededor de las sedes. Los gobiernos locales suelen adaptar reglamentos y destinar recursos públicos para cumplir con las condiciones impuestas por el organismo.
Aunque muchas personas creen que la FIFA tiene dueños, en realidad funciona como una asociación integrada por 211 federaciones nacionales de futbol. En teoría, estas federaciones eligen a sus dirigentes y toman las decisiones más importantes. Sin embargo, el enorme poder económico acumulado por la organización ha concentrado una gran influencia en su presidente, Gianni Infantino, y en la estructura directiva que administra miles de millones de dólares provenientes de derechos de televisión, patrocinios y competencias internacionales.
La FIFA no pertenece a ningún país ni tiene accionistas como una empresa tradicional, pero opera con una autonomía tan amplia que con frecuencia logra imponer condiciones a gobiernos nacionales, estados y municipios. Este modelo ha sido cuestionado durante décadas, pues mientras las federaciones nacionales son formalmente las integrantes de la organización, las decisiones estratégicas y comerciales suelen concentrarse en una reducida élite directiva que maneja uno de los negocios más rentables del deporte mundial.
EL DINERO QUE SÍ DEJARÁ EN MÉXICO
A pesar de las críticas, el Mundial generará una importante derrama económica. Miles de turistas llegarán a la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, beneficiando a hoteles, restaurantes, comercios, transportistas y prestadores de servicios. También se espera la creación de miles de empleos temporales vinculados al evento.
Pero el verdadero reto será convertir ese impulso económico en beneficios duraderos. La historia demuestra que los mundiales exitosos no son los que generan más ingresos durante un mes, sino aquellos que dejan infraestructura útil, fortalecen el turismo y proyectan una imagen positiva del país durante años.
EL MUNDIAL QUE VERÁ LA MAYORÍA
La realidad es que millones de mexicanos no podrán asistir a los estadios debido al elevado costo de los boletos, hospedaje y transporte. Para la mayoría de los aficionados, la Copa del Mundo se vivirá desde casa, en reuniones familiares, plazas públicas, restaurantes, cafeterías y bares.
Los partidos más importantes podrán seguirse por televisión abierta, mientras que otros encuentros estarán disponibles mediante plataformas de transmisión. Al mismo tiempo, miles de negocios aprovecharán la pasión futbolera para atraer clientes y generar ingresos adicionales.
Paradójicamente, la tribuna más grande del Mundial no estará dentro de los estadios. Estará distribuida en millones de hogares y establecimientos de todo el país, donde los aficionados compartirán cada gol, cada emoción y cada esperanza de ver a México trascender en la cancha. Bares, restaurantes y centros de entretenimiento vivirán su propio mundial, convirtiéndose en puntos de reunión para quienes no pudieron conseguir un boleto o simplemente no pueden costear la experiencia de asistir a una sede mundialista.
EL VERDADERO MARCADOR
Al final, el Mundial 2026 será una enorme celebración deportiva, pero también una oportunidad para reflexionar sobre quién obtiene realmente los mayores beneficios de este espectáculo global. Mientras México invertirá recursos, movilizará instituciones y abrirá sus puertas al mundo, la FIFA seguirá consolidando un modelo de negocio que le permite acumular ganancias extraordinarias sin asumir los costos políticos y sociales que recaen sobre los países anfitriones.
Cuando el árbitro marque el inicio del partido entre México y Sudáfrica en el Estadio Azteca, millones de personas verán una fiesta deportiva sin precedentes. Pero cuando el torneo concluya y las luces de los estadios se apaguen, el verdadero resultado no estará en la tabla de posiciones ni en la vitrina del campeón. Estará en la respuesta a una pregunta mucho más importante: ¿cuánto ganó realmente México y cuánto ganó la FIFA? Ese será, quizá, el marcador más importante del Mundial 2026.

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