FALANGES
Luis Adalberto Maury Cruz

La Tercera Modernidad y la reconfiguración algorítmica del poder global

14 de Mayo de 2026

Luis Adalberto Maury Cruz


FALANGES: La Tercera Modernidad y la reconfiguración algorítmica del poder global

Luis Adalberto Maury Cruz
lmaury_cruz@hotmail.com

La relación entre tecnología, poder político y organización estatal ha cambiado profundamente en las últimas décadas. La Tercera Modernidad resulta incomprensible sin la multipolaridad geopolítica y sin la revolución tecnológica impulsada por la inteligencia artificial (IA), el análisis masivo de datos y las ciencias computacionales. Luego, el poder global ya no depende exclusivamente de capacidades militares o económicas tradicionales, sino también del control de infraestructura digital, datos y sistemas algorítmicos.
El desarrollo de la IA y la creciente participación de empresas tecnológicas en funciones gubernamentales han reconfigurado los límites entre lo público y lo privado, así como la propia estructura del Estado. Actores como Peter Thiel y empresas como Palantir se han vuelto centrales para comprender la nueva arquitectura del poder contemporáneo.
La tecnología ya no puede entenderse únicamente como una herramienta económica o neutral, sino como un componente activo del orden político global, capaz de redefinir la soberanía, la guerra y la toma de decisiones en el siglo XXI.
The Technological Republic
En The Technological Republic, Alexander Karp y Nicholas Zamiska sostienen que la industria tecnológica occidental abandonó proyectos estratégicos de interés público para concentrarse en el consumo y el entretenimiento digital, debilitando la capacidad de las democracias frente a desafíos como la IA, la ciberseguridad y la competencia geopolítica (Karp & Zamiska, 2025).
Los autores afirman que la tecnología constituye hoy una infraestructura central del poder político y de la soberanía. Por ello, proponen una alianza entre Estado, ciencia e industria privada capaz de recuperar el desarrollo tecnológico como proyecto estratégico de largo plazo. Desde esta perspectiva, las potencias mantienen su predominio mediante soberanía cognitiva y tecnológica aplicada industrialmente, mientras los Estados que no desarrollen tecnologías críticas de forma autónoma tenderán a quedar subordinados dentro del orden global (Karp & Zamiska, 2025).
Peter Thiel y la arquitectura geopolítica
Peter Thiel ha construido una amplia red de empresas y fondos vinculados con finanzas digitales, IA y capital de riesgo, entre los que destacan PayPal, Palantir Technologies y Founders Fund. Su pensamiento quedó sintetizado en Zero to One, donde sostiene que el progreso surge de innovaciones disruptivas capaces de crear nuevas industrias y ventajas estratégicas duraderas (Thiel & Masters, 2014).
Desde esta perspectiva, la innovación tecnológica no representa únicamente crecimiento económico, sino también producción de asimetrías estructurales y de poder. Las empresas capaces de generar monopolios innovadores no solo dominan mercados, sino que reconfiguran sectores económicos y relaciones geopolíticas enteras.
Thiel sostiene que la competencia global contemporánea ya no depende exclusivamente de la fuerza militar o diplomática, sino del dominio tecnológico en IA, infraestructura digital y ciberseguridad. En esta “Tercera Modernidad”, emerge un capitalismo tecno-geopolítico donde corporaciones tecnológicas funcionan como extensiones estratégicas del poder estatal. Los monopolios tecnológicos adquieren así una dimensión geopolítica y configuran formas híbridas de soberanía estatal-corporativa (Thiel & Masters, 2014).
Palantir y la infraestructura de Estados Unidos
Palantir Technologies, fundada en 2003 por Peter Thiel, Alexander Karp y otros socios, representa la convergencia entre innovación tecnológica privada y aparato estatal. Su plataforma principal, Palantir Gotham, integra información financiera, militar, biométrica y satelital en sistemas capaces de identificar patrones y amenazas en tiempo real.
Desde una perspectiva geopolítica, Gotham expresa una transformación estructural de la guerra y de la seguridad contemporánea: la información se convierte en infraestructura estratégica de poder. La capacidad de procesar datos antes que el adversario adquiere una relevancia comparable a la fuerza militar convencional (Singer & Brooking, 2018).
Un ejemplo de esta transformación fue el uso de sistemas algorítmicos durante las guerras de Irak y Afganistán, donde la integración de drones, vigilancia satelital y procesamiento masivo de datos impulsó formas de guerra predictiva basadas en superioridad informacional.
Palantir se ha convertido en uno de los principales contratistas tecnológicos de Estados Unidos, trabajando con el Departamento de Defensa, la CIA, el FBI y el ICE, además de participar en proyectos de IA militar como Project Maven. La relevancia de Palantir no radica únicamente en su dimensión empresarial, sino en el modelo de soberanía que anticipa: el poder estatal depende crecientemente de infraestructuras digitales capaces de integrar, clasificar y anticipar comportamientos mediante procesamiento masivo de datos.
No obstante, la expansión del poder algorítmico no implica un control absoluto. Los sistemas de IA presentan sesgos, errores predictivos y vulnerabilidades técnicas que evidencian los límites de la automatización de la gobernanza y de la vigilancia digital.
Por ello, desde Michel Foucault, este proceso profundiza la lógica de la gubernamentalidad contemporánea: el poder administra poblaciones mediante dispositivos técnicos de predicción y control (Foucault, 2007).
Simultáneamente, desde Byung-Chul Han, la vigilancia se transforma en optimización permanente del comportamiento social, donde el control se internaliza como rendimiento y adaptación continua (Han, 2014).
Finalmente, desde José Revueltas, puede interpretarse esta realidad como una nueva totalidad opaca del poder articulado (Revueltas, 1983), pero que hoy usa estructuras algorítmicas invisibles que fragmentan la conciencia crítica.
La relación con Trump
La relación entre Donald Trump y Palantir no fue formalmente partidista, pero sí estructural y política. Durante la administración Trump, la empresa amplió significativamente sus contratos federales en áreas como inmigración, defensa e inteligencia. Peter Thiel, cercano al conservadurismo tecnológico estadounidense, respaldó públicamente figuras vinculadas al trumpismo.
La expansión de Palantir refleja tres transformaciones geopolíticas: la privatización de funciones estatales de inteligencia; la consolidación de una guerra basada en datos e IA; y la creciente fusión entre Silicon Valley y el aparato estatal estadounidense.
En el ámbito político interno, el uso de big data transformó las campañas electorales mediante microsegmentación y persuasión algorítmica. Casos como Cambridge Analytica evidenciaron cómo el análisis masivo de datos podía utilizarse para influir en procesos electorales mediante propaganda personalizada y manipulación informacional. Ello expresa lo que Shoshana Zuboff denomina “capitalismo de vigilancia”, donde los datos personales se convierten en recursos estratégicos de control económico y político (Zuboff, 2019).
En este marco, emerge una tendencia hacia formas híbridas de gobernanza algorítmica, donde la mediación tecnológica comienza a tensionar progresivamente la relación entre ciudadanía, información y poder político.
Hibridación Estado-tecnología y reconfiguración de la
soberanía contemporánea
La articulación entre The Technological Republic, Peter Thiel y Palantir permite identificar tres transformaciones estructurales del orden contemporáneo: desplazamiento del poder hacia la infraestructura digital; hibridación entre Estado y sector tecnológico; y reorganización de la competencia global alrededor de capacidades críticas como IA, datos y ciberseguridad.
La tecnología deja de ser únicamente un sector económico para convertirse en una forma de organización del poder. Por ello, la disputa entre potencias como Estados Unidos, China y Rusia se organiza crecientemente alrededor del dominio tecnológico.
Sin embargo, cada potencia desarrolla modelos diferenciados de soberanía digital. Estados Unidos impulsa una soberanía híbrida basada en la articulación entre corporaciones tecnológicas y aparato estatal. China desarrolla un modelo más centralizado de vigilancia y planificación digital, ejemplificado por su sistema de crédito social. Rusia privilegia estrategias de guerra informacional y cibergeopolítica.
Las acusaciones de interferencia digital en las elecciones estadounidenses de 2016 mostraron cómo las redes sociales y las operaciones cibernéticas pueden convertirse en instrumentos de disputa geopolítica global (Singer & Brooking, 2018). Paralelamente, los BRICS buscan desarrollar infraestructuras financieras y tecnológicas alternativas al orden occidental.
Este proceso configura una gubernamentalidad algorítmica donde el poder opera mediante sistemas técnicos de predicción, vigilancia y clasificación poblacional. La frontera entre lo público y lo privado se vuelve cada vez más difusa.
Las narrativas del subdesarrollo y la guerra mental
Las narrativas funcionan como dispositivos que organizan percepciones y jerarquías dentro del orden global contemporáneo. En el marco de la guerra mental, el conflicto se desplaza hacia el control de la información, la atención y la subjetividad colectiva mediante sistemas digitales y algoritmos.
Las narrativas del subdesarrollo operan como formas de dependencia cognitiva: al ser interiorizadas, limitan la capacidad crítica y colectiva. La saturación informacional y la segmentación de audiencias generan sesgos de percepción capaces de moldear conductas sociales y políticas.
En América Latina, esta dinámica adquiere una dimensión estructural mayor de dependencia tecnológica. La región consume infraestructura digital, plataformas y sistemas de IA desarrollados principalmente por corporaciones estadounidenses y chinas, mientras mantiene capacidades limitadas de soberanía tecnológica propia.
Así, el subdesarrollo ya no se reduce únicamente a factores económicos, sino también a la erosión de la masa crítica, del pensamiento autónomo y de la agencia política y a la dependencia tecnológica.
La guerra mental puede entenderse como una modalidad contemporánea de conflicto donde el objetivo central es la gestión algorítmica de percepciones y conductas.
Algunas conclusiones
Comprender a Peter Thiel, Palantir Technologies, The Technological Republic y Zero to One permite observar que la geopolítica del siglo XXI se organiza alrededor de IA, los datos y la infraestructura digital. El Estado deja de ser únicamente regulador de la tecnología y pasa a depender de ella como usuario y codesarrollador estratégico.
La soberanía ya no es solo territorial o militar, sino también algorítmica. Las democracias occidentales integran infraestructuras digitales privadas en funciones clave de seguridad e inteligencia, mientras la superioridad informacional se convierte en un recurso decisivo del poder global.
Sin embargo, la soberanía digital contemporánea no adopta una única forma. Estados Unidos, China, Rusia y los BRICS desarrollan modelos diferenciados de articulación entre tecnología, Estado y poder geopolítico, mostrando que la multipolaridad contemporánea también es una disputa por arquitecturas digitales, control de datos e infraestructura cognitiva.
Para América Latina, esta transformación implica un desafío estratégico adicional: la dependencia tecnológica limita la capacidad regional de desarrollar soberanía digital y de competir dentro de la nueva economía algorítmica global.
En la “Tercera Modernidad”, el conflicto ya no se limita al territorio o la economía, sino que se extiende al control de la información, la conciencia y la producción de realidad.

Referencias
Foucault, M. (2007). Security, territory, population: Lectures at the Collège de France, 1977–1978 (M. Senellart, Ed.; G. Burchell, Trans.). Palgrave Macmillan.
Han, B.-C. (2014). Psicopolítica: Neoliberalismo y nuevas técnicas de poder (A. Bergés, Trad.). Herder.
Karp, A. C., & Zamiska, N. (2025). The Technological Republic: Hard power, soft belief, and the future of the West. Crown Currency.
Revueltas, J. (1983). Ensayo sobre un proletariado sin cabeza. Era.
Singer, P. W., & Brooking, E. T. (2018). LikeWar: The weaponization of social media. Houghton Mifflin Harcourt.
Thiel, P., & Masters, B. (2014). Zero to one: Notes on startups, or how to build the future. Crown Business.
Zuboff, S. (2019). The age of surveillance capitalism: The fight for a human future at the new frontier of power. PublicAffairs.