SENTIDO COMÚN
Gabriel García-Márquez

EL MERCADO INMOBILIARIO VUELVE A DESPERTAR

12 de Agosto de 2026

Gabriel García-Márquez


Coatzacoalcos comienza a recuperar el movimiento inmobiliario que durante años parecía perdido. Hay interés por terrenos, aparecen nuevos proyectos y los desarrolladores vuelven a mirar hacia una ciudad que, por su ubicación estratégica y su actividad industrial, sigue teniendo mucho que ofrecer.
Pero, una cosa es que el mercado despierte y otra muy distinta es que estemos ante un nuevo boom inmobiliario. Toda vez que la ciudad comienza a recibir nuevamente inversiones y expectativas de crecimiento, también aumenta el interés por sus terrenos. Y ahí aparece la primera pregunta: ¿Qué tipo de ciudad queremos construir?
EL TERRENO NO VALE LO MISMO EN TODA LA CIUDAD
Hoy no existe un precio único para el metro cuadrado en Coatzacoalcos. Como referencia de los precios de oferta observados durante 2026, en Lomas de Barrillas se encuentran terrenos alrededor de los 1,500 pesos por metro cuadrado, mientras que en desarrollos como La Jolla Residencial las ofertas llegan aproximadamente a 3,450 pesos.
En la colonia Puerto México, por su ubicación privilegiada, hay propiedades que rondan los 4,000 pesos por metro cuadrado, mientras que en el fraccionamiento Paraiso se observan ofertas cercanas a los 5,000 pesos.
Son precios de oferta y no necesariamente el valor final de las operaciones, pero sirven para entender una realidad: el suelo de Coatzacoalcos comienza nuevamente a ganar valor. Y cuando el terreno se encarece, también aumenta la responsabilidad de quien pretende desarrollarlo.
COATZACOALCOS NECESITA CASAS, NO GRANDES RESIDENCIAS
Yo pienso que los desarrolladores deberían entender al mercado antes de escuchar a la arquitectura de moda. Coatzacoalcos necesita vivienda de interés medio, casas de dimensiones razonables y residencias que una familia pueda pagar.
El mercado local tiene mayor posibilidad de absorber viviendas en rangos aproximados de 800 mil a 1.5 millones de pesos que propiedades de varios millones. Ahí está el verdadero negocio.
Proyectos como Veleros, con 560 viviendas del programa Vivienda para el Bienestar, muestran que existe demanda cuando el producto corresponde a las posibilidades económicas de la población.
También continúan apareciendo proyectos privados, como La Jolla Residencial, y otras empresas que mantienen actividad en el mercado habitacional. No necesitamos viviendas monumentales. Necesitamos viviendas vendibles. Porque una casa que se vende produce movimiento económico; una casa que permanece vacía solamente ocupa terreno.
LAS TORRES DEL MALECÓN Y TORRES TEATRO DEBEN SERVIR DE LECCIÓN
Y aquí llegamos al punto incómodo, Coatzacoalcos ya tiene suficientes ejemplos de que construir edificios grandes no significa construir bien. Las grandes estructuras abandonadas a lo largo del Malecón deberían ser una lección para los inversionistas. El Ayuntamiento ha reconocido la existencia de alrededor de 14 edificios comerciales abandonados en esa zona y ha llamado a sus propietarios a rehabilitarlos.
Sin embargo, parece que todavía hay quienes creen que el futuro de Coatzacoalcos está en levantar enormes torres. Pero ¿Quién las va a comprar? ¿Quién las va a rentar? ¿Existe realmente el mercado para absorberlas?
No se trata de estar contra los edificios altos. Se trata de entender que la ciudad y su mercado tienen límites. Por eso, considero mucho más sensato impulsar edificios de cuatro o cinco niveles, pequeños desarrollos verticales y proyectos que puedan ocuparse y comercializarse con mayor facilidad. Porque una torre vacía no es progreso. Es una inversión equivocada convertida en paisaje urbano a lo lejos.
EL FUTURO DEBE CONSTRUIRSE CON VISIÓN
Mientras tanto, Coatzacoalcos tiene una oportunidad extraordinaria. Si llegan nuevas inversiones, aumentará la demanda de vivienda, oficinas, comercios y servicios. Pero el crecimiento debe ser ordenado y, sobre todo, debe responder a las necesidades reales de quienes viven aquí.
No podemos permitir que la especulación inmobiliaria termine expulsando a las familias locales del mercado. Tampoco podemos repetir el error de construir edificios enormes que después nadie quiere o puede comprar o rentar y que ni siquiera se pueden terminar. Coatzacoalcos necesita desarrolladores que entiendan la ciudad, no empresarios que quieran convertirla en una copia de otras ciudades.
Por cierto, toda vez que el mercado inmobiliario comienza a recuperarse, habrá quienes quieran vender cualquier terreno como si fuera oro. Sin embargo, el verdadero valor no está solamente en la tierra. Está en lo que se puede construir sobre ella y en quién puede comprarlo.
Yo pienso que el futuro inmobiliario de Coatzacoalcos está en la vivienda media, en las casas familiares, en los desarrollos pequeños y en edificios de escala razonable. Por eso hay que evitar construir por construir.
Apostar por el desarrollo es construir lo que la ciudad necesita, lo que la gente puede pagar y lo que el mercado puede sostener. No hay que olvidar que Coatzacoalcos no necesita rascacielos, necesita casas y también calles pavimentadas.