SENTIDO COMÚN
Gabriel García-Márquez

PEMEX, UN CAMBIO DE TIMÓN CON RESULTADOS

31 de Julio de 2026

Gabriel García-Márquez


En política hay relevos que pasan inadvertidos y otros que marcan un antes y un después. Todo indica que el ocurrido hace apenas dos meses en la Dirección General de Petróleos Mexicanos pertenece al segundo grupo.
La llegada de Juan Carlos Carpio Fragoso para sustituir a Víctor Rodríguez Padilla el pasado 14 de mayo, no significó únicamente un cambio de nombre en la oficina principal de la Torre Ejecutiva de Marina Nacional. Representó un golpe de timón en la conducción de la empresa más importante del país, una institución que durante años fue noticia por sus pérdidas, su creciente deuda y las dudas sobre su viabilidad financiera.
Los primeros resultados comienzan a darle la razón a quienes apostaron por ese relevo.
En apenas sesenta días de gestión, la nueva administración presentó un balance que rompe con la narrativa de los últimos años. PEMEX reportó una utilidad operativa de 85.5 mil millones de pesos y una utilidad neta de 18 mil millones, dejando atrás los números rojos registrados en el mismo periodo del año anterior.
No se trata únicamente de un buen trimestre. Se trata de recuperar la confianza en una empresa que muchos daban por condenada a vivir permanentemente endeudada.
LAS FINANZAS VUELVEN A RESPIRAR
Uno de los logros más significativos de la administración encabezada por Juan Carlos Carpio Fragoso es el manejo responsable de las finanzas. La deuda financiera disminuyó 9.1 por ciento, ubicándose en 77.5 mil millones de dólares, al tiempo que se mantuvo el compromiso de un endeudamiento neto cero.
En términos sencillos, significa gastar mejor, administrar con mayor disciplina y dejar de trasladar los problemas financieros hacia el futuro.
La estabilidad financiera no solo fortalece a la empresa, sino que envía una señal positiva a inversionistas, proveedores y mercados internacionales, elementos indispensables para recuperar la confianza en la petrolera del Estado.
MÁS PRODUCCIÓN Y MAYOR SOBERANÍA ENERGÉTICA
Pero una empresa petrolera no puede vivir únicamente de balances contables. Su verdadera fortaleza está en producir más, refinar más y abastecer mejor al mercado nacional.
También ahí aparecen señales alentadoras.
La producción de hidrocarburos alcanzó 2.447 millones de barriles diarios de petróleo crudo equivalente, impulsada por campos estratégicos como Ixachi, Bakté, Itta, Koban y Maloob, mientras que el Sistema Nacional de Refinación procesó más de un millón de barriles diarios de crudo.
Los resultados se reflejan directamente en el mercado interno.
Las ventas nacionales de combustibles crecieron 9.8 por ciento, con aumentos particularmente importantes en el diésel (19.1 por ciento) y en las gasolinas (11.4 por ciento). Traducido al lenguaje cotidiano, significa una menor dependencia de las importaciones y una mayor capacidad del país para satisfacer su propia demanda energética.
Eso es, precisamente, de lo que se habla cuando se menciona la soberanía energética.
EL VERDADERO DESAFÍO APENAS COMIENZA
Naturalmente, nadie puede sostener que todos los problemas históricos de PEMEX hayan desaparecido en apenas dos meses. Sería una afirmación irresponsable. Persisten enormes desafíos financieros, tecnológicos y operativos que requerirán varios años de trabajo constante.
Sin embargo, tampoco sería objetivo minimizar los avances simplemente porque provienen de una nueva administración.
Los resultados financieros y operativos indican que existe una estrategia distinta. Detrás de las cifras parece haber una conducción más enfocada en la eficiencia, el control del gasto, el fortalecimiento de la producción y la recuperación de la confianza de inversionistas y mercados.
El reto ahora será mantener el ritmo.
En México hemos visto demasiados proyectos gubernamentales que comienzan con fuerza y terminan perdiendo impulso por la burocracia, la improvisación o las presiones políticas. Precisamente por eso, la verdadera prueba para Juan Carlos Carpio Fragoso apenas comienza.
Los buenos números de un trimestre son una buena noticia; convertirlos en una tendencia sostenida será el verdadero éxito.
Porque, al final de cuentas, PEMEX no necesita campañas publicitarias ni discursos triunfalistas. Necesita producir más, deber menos, refinar mejor y seguir siendo un motor del desarrollo nacional.
Y si los primeros dos meses de esta nueva administración son el anticipo de lo que viene, quizá estemos presenciando el inicio de una etapa distinta para la empresa que durante décadas ha sido uno de los principales pilares de la economía mexicana.
Eso, más allá de cualquier simpatía política, merece ser reconocido.
Porque el sentido común enseña que cuando los resultados acompañan a las decisiones, los números hablan mucho más fuerte que los discursos.