EL CORRIMIENTO: LA SEGUNDA OPORTUNIDAD PARA ENTRAR A LA UV
20 de Julio de 2026
Gabriel García-Márquez
El pasado 3 de julio, cuando la Universidad Veracruzana dio a conocer los resultados del examen de admisión para ingresar a sus distintos campus, miles de hogares veracruzanos vivieron una jornada de sentimientos encontrados. Mientras unos celebraban haber alcanzado un lugar en la carrera de sus sueños, otros recibían con tristeza la noticia de que el puntaje obtenido no había sido suficiente para ingresar.
Detrás de cada resultado existe una historia de sacrificio. Hay jóvenes que dedicaron meses enteros a prepararse para el examen; padres de familia que hicieron un esfuerzo extraordinario para pagar cursos de preparación, materiales de estudio y traslados; madres que acompañaron a sus hijos durante largas jornadas de estudio con la esperanza de verlos convertirse en profesionistas.
Por ello, cuando un estudiante no aparece en la lista de aceptados, la sensación de frustración resulta inevitable. Sin embargo, el proceso de admisión todavía no ha terminado.
EL CORRIMIENTO ABRE UNA NUEVA ESPERANZA
Existe una etapa que muchos aspirantes desconocen o no valoran en su justa dimensión: el llamado sistema de corrimiento.
Se trata de un mecanismo mediante el cual los lugares que dejan disponibles algunos estudiantes aceptados, porque decidieron inscribirse en otra universidad, cambiaron de residencia o simplemente no realizaron su inscripción, son ofrecidos a quienes quedaron fuera, pero obtuvieron calificaciones competitivas.
En otras palabras, la primera lista de aceptados no representa necesariamente el final del camino.
De acuerdo con el calendario oficial de la Universidad Veracruzana, el 8 y 9 de agosto se llevará a cabo el registro para quienes aspiren a obtener un lugar mediante este procedimiento, mientras que el 12 de agosto se publicarán los resultados del corrimiento y la inscripción se realizará el 14 de agosto.
Toda vez que ningún espacio debe permanecer vacío, este mecanismo permite aprovechar al máximo la capacidad de cada facultad y brinda una segunda oportunidad a cientos de jóvenes que estuvieron muy cerca de obtener un lugar desde la primera evaluación.
EL MITO DEL INFLUYENTISMO
Cada año, al conocerse los resultados, también aparecen inconformidades.
Muchos padres de familia llegan a pensar que sus hijos fueron desplazados por recomendados o por estudiantes con calificaciones inferiores gracias al favoritismo o al influyentismo. Esa percepción suele repetirse en las redes sociales y en las conversaciones familiares, alimentando la idea de que el proceso no fue justo.
Sin embargo, esa afirmación no corresponde del todo a la realidad.
La Universidad Veracruzana ha venido perfeccionando durante muchos años sus procedimientos de selección hasta contar con un sistema prácticamente blindado, en el que la asignación de lugares depende del puntaje obtenido y de la disponibilidad existente en cada programa educativo. Desde hace mucho tiempo los mecanismos informáticos y administrativos reducen significativamente cualquier posibilidad de intervención discrecional.
Ello no significa que el sistema sea perfecto, pero sí ofrece suficientes garantías para que la asignación de espacios responda al mérito académico y no a influencias externas.
MIENTRAS MÁS OPCIONES EXISTAN, MAYOR SERÁ EL CORRIMIENTO
Por cierto, un fenómeno que ha favorecido considerablemente este proceso es la previsión de los propios estudiantes.
Hoy muchos jóvenes no presentan examen únicamente para ingresar a la Universidad Veracruzana. También participan en los procesos de admisión de dos o tres universidades públicas más, tanto dentro como fuera del estado, buscando ampliar sus posibilidades de continuar sus estudios profesionales.
Cuando son aceptados en más de una institución, sin duda deben elegir solamente una. Esa decisión deja vacantes en las demás universidades y precisamente esos espacios son los que alimentan el sistema de corrimiento.
Pienso que esa práctica beneficia tanto a los aspirantes como a las propias instituciones educativas, pues permite que ningún lugar quede sin ocuparse y que jóvenes con buenos resultados puedan incorporarse a la carrera que tanto anhelan.
Mientras tanto, quienes no aparecieron en la primera lista no deben dejarse vencer por el desánimo. Lo peor que pueden hacer es abandonar el proceso antes de tiempo.
La paciencia, el seguimiento puntual de las fechas oficiales y la confianza en el sistema pueden marcar la diferencia entre esperar un año más o iniciar, finalmente, la vida universitaria.
Al final de cuentas, el corrimiento no representa un favor ni una concesión. Es un mecanismo de justicia académica que busca que cada espacio disponible sea ocupado por quien realmente lo merece.
Quizá el nombre del aspirante no apareció el pasado 3 de julio entre los aceptados. Pero la historia todavía no está escrita. Para cientos de jóvenes veracruzanos, el 12 de agosto puede convertirse en el día en que ese sueño universitario, que parecía haberse escapado, finalmente se haga realidad.



