México, Trump y el colapso global.
20 de Enero de 2026
Martín Quitano Martínez
Entre Columnas
México, Trump y el colapso global.
Martín Quitano Martínez
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“Trump está en un proceso de establecer un marco institucional autocrático”.
Edgardo Buscaglia
Dice Trump: “Mi propia moralidad, mi propia mente, es lo único que puede detenerme”, y con tales diatribas desdeña, desecha por completo el marco jurídico que debe procurar u obedecer, sometiendo solo ante sí mismo el reconocimiento de las leyes, de los contrapesos, de las instituciones. Sus acciones unilaterales no se sujetan a las normas, sino a su única voluntad.
El abandono de todo estado de derecho define los tiempos impuestos por el individuo que abarrota la discusión global. Ese que llegó al poder por el camino de las reglas democráticas, pero que desde antes ya las confrontaba. Ahora las ignora, las hace pedazos, y no sólo las reglas de su casa, sino las de cualquier sitio que le interese, o del propio mundo aferrado a algunos atisbos de civilidad y compromiso global generando con ello un colapso total de lo que en cuanto a mínimo orden mundial se reconocía.
Cuestionadas acciones del presidente estadounidense, dentro de su país y fuera, que se enseñorean en tiempos donde las impudencias dominan. Solo así se entiende su segundo triunfo hace casi un año en medio, después de los conocidos abusos y violaciones legales que fueron descubriéndose y dejando en claro el nivel del personaje que hoy por hoy se vanagloria del poderío militar que domina y que ha impuesto como moneda de discusión para su nuevo arreglo mundial, en el que las potencias, fundamentalmente autocráticas, deben imponerse sin miramientos, sin contención, salvo sus intereses y su “moralidad”.
Con lo que ocurre en Venezuela, se comprueba el cinismo de la visión autoritaria, del manifiesto expansionismo. El que se dice hacedor de paz, siempre que se obedezcan sus deseos y se agradezcan sus humillaciones, porque el mundo es propiedad del que pueda arrebatarlo por miedo a su fuerza, en particular América, que es su continente, su “esfera de influencia”.
Está complicándose mucho para las otras naciones, principalmente a México, jugar en el nuevo tablero de Trump. Es claro que la vecindad territorial, el ensamble económico, los problemas compartidos, facilitan las presiones del gran buleador. La circunstancia nacional de debilitamiento institucional y de estado de derecho, de fragilidad económica y crisis de seguridad y violencia, más los compromisos inconfesables del grupo en el poder que tienen capturado mucho del espacio público y social, no ofrecen visiones de futuro optimistas. Los márgenes son ínfimos.
A lo anterior se suma la visión corta, cerrada y soberbia del grupo hegemónico de nuestro país que, contrario a cualquier cálculo para fortalecer la unidad nacional, un día sí y otro también, mina con sus discursos polarizantes, de intolerancia y verdades únicas, las posibilidades de sumar voluntades. Es por la vía de la urgente reconciliación nacional como se podrá hacer frente al asedio trumpiano, porque las palabrerías de un nacionalismo infantil no se justifican ante la dimensión del problema existente.
La llamada al himno nacional no sirve como refugio de la falta de voluntad para emprender reales muestras de voluntad convocante a las y los mexicanos que solo por opinar o pensar distinto se les etiqueta de traidores.
La defensa de la soberanía no se aloja en la ruta de la protección de redes de complicidades y macrocriminalidad. Puede ahora ser el momento para mostrar que se tiene un gobierno que no solo discursea, sino que sus capacidades y estaturas morales tan ufanamente dichas son una realidad y por ello son capaces de dar un aliento con acciones que ajusten las incompetencias e impunidades, la corrupción y la violencia que sacude las vidas en un país con miedo. No reconocerlo, no hacer lo que hoy es urgente con visión de Estado es, eso sí, una traición a la patria.
DE LA BITÁCORA DE LA TÍA QUETA.
Un durísimo tiempo de mujeres. Datos del Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres registran en 2025 en Veracruz se registraron 73 feminicidios, 105 homicidios de mujeres, 753 desapariciones y 266 agresiones. No, no llegaron todas.



