LA ECONOMÍA SIGUE EN PAUSA
11 de Enero de 2026
Gabriel García-Márquez
El 2026 es un año que comenzó en punto muerto. Los primeros días del año suelen estar acompañados de expectativas renovadas y buenos augurios.
Sin embargo, este arranque ha dejado una sensación generalizada de estancamiento económico. La actividad comercial avanza con lentitud, el consumo se retrae y el dinero circula con extrema cautela. No se trata únicamente de la tradicional cuesta de enero, sino de un ánimo colectivo marcado por la incertidumbre y la falta de señales claras de recuperación.
CUANDO LA PERCEPCIÓN TAMBIÉN FRENA LA ECONOMÍA
La economía no se mueve solo por indicadores oficiales, sino por la confianza. Hoy, esa confianza parece debilitada. Las familias ajustan sus gastos al límite y los empresarios posponen inversiones ante la duda. Este ambiente de prudencia genera una parálisis silenciosa que primero se percibe en la vida cotidiana y después se refleja en las cifras. Sin certidumbre, el crecimiento difícilmente llega.
EL CAMBIO DE ALCALDES Y EL TIEMPO DEL REORDENAMIENTO
En Veracruz, el lento arranque económico se explica en parte por el cambio de gobiernos municipales. Los ayuntamientos se encuentran en pleno proceso de integración de equipos, nombramiento de funcionarios y definición de prioridades. Este periodo de transición, aunque necesario, provoca retrasos en trámites, frena proyectos y mantiene a la inversión en pausa. La reactivación no será inmediata mientras las nuevas administraciones no pasen del acomodo interno a la acción visible.
EL ALZA DE PRECIOS QUE GOLPEA AL BOLSILLO
A este contexto se suma el incremento sostenido de precios, particularmente en los productos de la canasta básica y en los servicios en general. Alimentos, transporte, energía y otros gastos esenciales presionan de forma directa la economía familiar, cuyos ingresos permanecen prácticamente sin cambios. Cuando el dinero rinde menos, el consumo se reduce y la economía local resiente el impacto desde su base más elemental.
REZAGOS HEREDADOS DE GOBIERNOS EN LA OSCURIDAD
En el caso específico de Coatzacoalcos, el rezago no es fortuito ni reciente. Es resultado del paso de los últimos gobiernos municipales que transitaron sin pena ni gloria, o mejor dicho, en la oscuridad. La deficiente recolección de basura, las fugas constantes en la red de drenaje y la falta de iluminación en avenidas estratégicas son el reflejo de años de abandono y desatención. Ante un rezago tan profundo, los avances de la nueva administración difícilmente serán perceptibles en el corto plazo, lo que aumenta la exigencia ciudadana y el desafío gubernamental.
Aun así, existe confianza en que los nuevos gobernantes en los ayuntamientos sabrán poner el dedo en la llaga y atender, a la mayor brevedad posible, los problemas y las desafortunadas desatenciones en los servicios públicos. La población no espera soluciones mágicas, pero sí orden, presencia y resultados concretos en cada una de las comunidades que integran los municipios. De ello dependerá no solo la mejora en la calidad de vida, sino también la recuperación de la confianza y del dinamismo económico que hoy parecen haberse quedado en pausa.
Ojalá pronto se reactive la economía, para que la situación mejore y no haya cierre de negocios, sino por el contrario que se creen nuevas fuentes de empleo que tanta falta hacen en el país.



