Bendición de Palacio Nacional para Higinio Martínez
26 de Agosto de 2026
Jorge Ramón Rizzo
Focus Group
Bendición de Palacio Nacional para Higinio Martínez
Por Jorge Ramón Rizzo*
El relevo en la Mesa Directiva del Senado mexicano no es un mero formalismo reglamentario; es el termómetro que mide las tensiones internas y las verdaderas prioridades del partido oficialista. Democrática o antidemocráticamente habrá relevo en el mando de la Cámara Alta y dará un giro al rumbo de la política nacional.
Puedo decirles sin tapujos que la simulación democrática en el Senado está por concluir. Fuentes legislativas le confirman a 'Focus Group' que el verdadero factor de decisión: El arbitraje de Palacio Nacional, ya se decantó por el exalcalde de Texcoco, Higinio Martínez. La decisión tomada, envía un mensaje inequívoco: El control de los hilos del Poder Legislativo no se le entrega a la retórica de la pureza partidista, sino a la vieja escuela de la negociación y el control de daños.
En la balanza pesó más el desgaste político de Adán Augusto López Hernández que los méritos propios de los aspirantes; el tabasqueño arrastró en su caída a su protegido, Óscar Cantón Zetina, un nombre que en la sede del Ejecutivo ya genera franca aversión. Con Cantón Zetina fuera de la gracia presidencial, el camino queda libre para Martínez, quien se perfila para suceder a Laura Itzel Castillo tras su salida hacia la Secretaría de la Mujer.
Aunque Morena formalizará el trámite este domingo, previo al arranque del periodo ordinario, la votación en urnas apunta a ser un mero formalismo, ya que el "visto bueno" presidencial sepulta cualquier disidencia, abriendo paso a una candidatura de unidad por decreto.
En el camino quedaron las aspiraciones testimoniales del veracruzano Manuel Huerta Ladrón de Guevara y el descarte cantado del oaxaqueño Alejandro Murat, quien nunca pasó de ser una mención anecdótica.
Queda claro que Palacio Nacional dictó la sentencia y zanjó la disputa, por lo que les apuesto doble contra sencillo a que el exalcalde de Texcoco se perfila desde ya, para presidir el Senado no por consenso legislativo, sino por la bendición directa del Ejecutivo.
La bancada de Morena se encamina a convalidar un dedazo disfrazado de falsa "unidad", en un momento que resulta crucial para la presidenta Claudia Sheinbaum, ya que tras lo sucedido en Sinaloa con el 'hijo-desobediente-morenista' de Rubén Rocha y en medio del proceso de definición de precandidatos a gobernadores, urge que la unidad se manifieste y acate la línea trazada desde Palacio Nacional.
La suerte está echada en el Senado y el desenlace no dependerá de la bancada, sino del veto presidencial. 'Mis Fuentes' como ya lo escribí en párrafos anteriores, me expresan que en Palacio Nacional se inclinó la balanza a favor del mexiquense Higinio Martínez, sepultando las aspiraciones de Óscar Cantón Zetina; así que el relevo se define así por el desplome de la facción de Adán Augusto López Hernández, cuyo capital político terminó por asfixiar a su propio candidato.
Hoy cabe recordar el origen político de Higinio Martínez Miranda, que se encuentra estrictamente arraigado en la izquierda partidista tradicional del Estado de México, mientras que la figura de Andrés Manuel López Obrador ha fungido como su principal validador nacional, jefe político e incluso factor de contención a lo largo de tres décadas.
El proceso interno de Morena de este domingo se perfila como un simple trámite de validación. Con el respaldo del Ejecutivo, Martínez irrumpirá para imponer una "unidad" forzada, haciendo innecesaria una votación real en las urnas legislativas. La contienda dejó expuestas las debilidades del grupo tabasqueño y despachó sin miramientos a figuras como Manuel Huerta, mientras que el oaxaqueño Alejandro Murat confirmó que su inclusión en la lista de aspirantes nunca pasó de ser un espejismo político.
En conclusión, la Presidencia del Senado bajo el mando de Higinio Martínez augura una gestión marcada por el 'realpolitik', el reparto de prebendas y el enfriamiento selectivo del debate legislativo. Para la oposición, podría representar un respiro frente a los perfiles más beligerantes del oficialismo; para la ciudadanía, sin embargo, significa la visualización de una clase política tradicional que domina el arte de sobrevivir y prosperar en las alturas, mientras los problemas estructurales de fondo quedan subordinados al juego eterno de las estructuras de poder.
*Periodista/Tlaxcala



