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Jorge Ramón Rizzo

2030, en EU ya ven "El Factor Harfuch"

06 de Agosto de 2026

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2030, en EU ya ven "El Factor Harfuch"
Por Jorge Ramón Rizzo*

"Quiere lo mejor para su país", es una oración simple, personal, de modalidad enunciativa afirmativa. Pero... Cuando la interpretas en el terreno político y el que la realiza es el actual director de la DEA Terry Cole y a quien se refiere es a Omar García Harfuch, la lectura es otra.

El espaldarazo del director de la DEA, Terry Cole, al afirmar que Omar García Harfuch “quiere lo mejor para su país”, es un reconocimiento que fortalece su posición como uno de los personajes políticos mejor evaluados desde Estados Unidos y potencia sus bonos rumbo a la sucesión presidencial de 2030, tras varios meses en que los señalamientos desde el vecino país del norte han estado contra gobernadores y servidores públicos del gobierno actual.

Por ello, las declaraciones de Cole, emitidas esta semana, representan un giro inusual en el tono de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Porque ante un escenario habitualmente marcado por los desencuentros y las presiones mutuas, especialmente en materia de narcotráfico, el reconocimiento explícito de que García Harfuch busca el bienestar de México funciona como una especie de sello con alto pragmatismo técnico.

Para Washington, el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) encarna un interlocutor confiable, con capacidad operativa probada y un canal de comunicación constante sobre el terreno. Esta validación no solo disminuye los costos políticos de la cooperación transfronteriza, sino que coloca al funcionario mexicano como una figura con proyección de Estado, capaz de lidiar con los intereses de seguridad nacional de la potencia del norte sin fracturar la soberanía interna defendida por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Dentro del tablero interno de Morena y de la política nacional de cara a 2030, el nombre de Omar García Harfuch destaca de manera sistemática en las preferencias ciudadanas y en las encuestas de evaluación de gabinete. Su perfil se aparta del político tradicional, y se cimenta en la eficiencia técnica, la contención de índices delictivos prioritarios y una imagen de firmeza institucional tras, incluso, haber superado ataques directos del crimen organizado en su trayectoria.

El respaldo de la agencia antidrogas estadounidense abona a una narrativa de gobernabilidad y eficacia que trasciende las simpatías ideológicas duras. En la antesala de la carrera presidencial, contar con el aval implícito de que se pueden entregar resultados tangibles en seguridad agrada tanto a sectores moderados del electorado como a los mercados e instancias internacionales que priorizan la estabilidad económica y el estado de derecho, que coloca en la mesa algo que podríamos empezar a llamar "El Factor Harfuch".

A pesar del impulso mediático y el reconocimiento de la DEA, la ruta hacia 2030 exige aún, una profunda cautela. El propio García Harfuch ha señalado en distintos momentos que la naturaleza absorbente de su encargo actual le impide concentrarse en agendas electorales paralelas, consciente de que un paso en falso o un repunte de violencia en el país fracturaría su principal activo político: Los resultados.

Rumbo a la sucesión presidencial de 2030 en México, las encuestas y preferencias internas de Morena ubican a Omar García Harfuch a la cabeza, seguido por figuras como Marcelo Ebrard, rezagado en tercer sitio un controversial Gerardo Fernández Noroña, en cuarto una 'muy aplicada' Clara Brugada, y de manera remota aparecen también Andrés Manuel López Beltrán y Luisa María Alcalde.

Los dos personajes que verdaderamente pintan son Omar García Harfuch, quién encabeza las preferencias internas del partido guinda con amplio margen, registrando entre un 30% y 39% de apoyo según mediciones recientes, mientras que Marcelo Ebrard se mantiene en los primeros planos de la contienda como uno de los perfiles con mayor trayectoria y reconocimiento nacional.

Quizá aparece muy temprano, porque aún faltan 4 años, pero el respaldo de Washington, si bien es un activo de peso geopolítico, también conlleva el riesgo de ser utilizado por corrientes opositoras o alas radicales internas para cuestionar la autonomía de su proyecto. El reto del secretario radicará en traducir el éxito de la estrategia operativa y el reconocimiento externo en una base de arraigo político popular sólido, demostrando que su capital no solo responde a la coyuntura de seguridad, sino a una visión integral de país para la próxima década.

Aunque él mismo ha descartado buscar la candidatura presidencial para 2030 bajo el argumento de que su responsabilidad actual es absoluta, su perfil sigue en el centro del debate político. Estar al frente de la seguridad pública en un país con los retos de México implica un desgaste constante que podría convertir "El Factor Harfuch" en arma de crecimiento político, aunque cualquier falla lo convertiría en víctima de su propio éxito inicial.

Para llegar al 2030, el hoy titular de la SSPC debe seguir consolidando su reputación, conectar con las bases más ideologizadas y de izquierda del partido, así como pacificar regiones críticas del país sin recurrir a escándalos de violaciones a los derechos humanos. Si sigue avanzando en estás líneas, podría llegar fuerte al proceso interno de la sucesión presidencial y quizá entonces, recordemos al declaración de Terry Cole como el pre destape de Omar García Harfuch desde Estados Unidos en Agosto de 2026.

*Periodista/Tlaxcala

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