Ventana Política
Javier Moreno

Dos narrativas para un Nido que ya está listo para volar

17 de Marzo de 2026

Javier Moreno


Ventana política

Dos narrativas para un Nido que ya está listo para volar.

Por Javier Moreno.

“La verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”. – Francis Bacon.


Dos historias compiten hoy por explicar por qué la Arena Macuiltépetl —el Nuevo Nido del Halcón— sigue cerrado pese a que su estructura física lleva meses terminada.
La primera es la narrativa oficialista. La gobernadora Rocío Nahle García ha repetido en entrevistas que el Gobierno del Estado “no ha recibido formalmente la obra” por irregularidades detectadas en su construcción. Varios columnistas y opinadores cercanos al poder han recogido esa versión y la repiten como mantra: “herencia del pasado”, “presupuestos inflados”, “falta de transparencia”. Según esta línea, la Arena es todavía un pasivo que debe pasar por “filtros legales” antes de poder operarse. La propuesta de convertirla en Centro de Alto Rendimiento con CONADE se presenta como la gran solución futurista, mientras se mantiene el edificio en stand-by.
La segunda narrativa es la que construyen reporteros que, en vez de quedarse con las declaraciones en radio, han ido hasta la obra misma. Y lo que encuentran es muy distinto: la Arena Macuiltépetl está más que terminada. No solo terminada: ha pasado varias auditorías técnicas y financieras ordenadas precisamente por la actual administración de Rocío Nahle. Todas sin una sola observación relevante. El único pendiente real, según han documentado diversos medios locales y confirmado la propia titular del ORFIS, es un último pago que el Gobierno del Estado adeuda al consorcio constructor. Mientras ese cheque no se libere, los responsables de la obra, por lógica, no podrían firmar la entrega formal. No hay indicación de cuándo se pagará ni de qué obstáculo administrativo lo impide. Es, literalmente, un Nido que ya está listo para volar… pero al que se le retiene la llave por un asunto de caja.
Aquí está la paradoja que nadie quiere nombrar: el inmueble existe, las auditorías lo avalan, los constructores esperan solo su último pago y el propio ORFIS reconoce públicamente que “se le debe”. Pero la versión oficial sigue insistiendo en que “no se ha recibido” y que hay “irregularidades”. Dos realidades paralelas: una contada desde los micrófonos y las columnas afines; otra constatada con visitas al sitio, documentos y declaraciones oficiales de la misma dependencia estatal.
Mientras tanto, Xalapa y Veracruz se pierden una derrama económica inmediata. La Arena podría ya ser sede de eventos deportivos, culturales, conciertos y espectáculos que generarían empleo, turismo y actividad para miles de familias. Podría ser, desde hoy, un motor de desarrollo en lugar de un símbolo de parálisis administrativa.
No se trata de defender a nadie ni de atacar a nadie. Se trata de confrontar los dichos con la realidad física y documental que cualquiera puede verificar. Porque cuando una obra pública está terminada, auditada y solo falta un pago, mantenerla cerrada no es “responsabilidad”; es, simplemente, un costo innecesario para la ciudadanía.
El Nido del Halcón ya no está en construcción. Está en espera de una decisión política. Y mientras dos narrativas compiten en los medios, la única narrativa que importa es la que los xalapeños y veracruzanos viven todos los días: un edificio magnífico, listo para usarse, que sigue vacío.