El 'factor' Ormuz en México
05 de Marzo de 2026
Jorge Ramón Rizzo
Focus Group
El 'factor' Ormuz en México
Por Jorge Ramón Rizzo*
El Estrecho de Ormuz, una delgada franja marítima que separa Irán de la península arábiga, ha vuelto a convertirse en el escenario geopolítico más peligroso del planeta. En una escalada sin precedentes, tras ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán, la Guardia Revolucionaria iraní ha cerrado de facto este paso estratégico, bloqueando el tránsito de más de 150 buques petroleros y amenazando con paralizar el suministro energético global.
Esta crisis representa la materialización de uno de los mayores temores económicos: la interrupción de la "sangre vital" del comercio mundial de energía.
Y es que, la importancia de Ormuz no es exagerada; es un embudo natural por donde transita cerca del 30% de la producción mundial de petróleo y una cifra similar de gas natural licuado. Cada día, superpetroleros de más de 150.000 toneladas transportan crudo desde Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Irak, Kuwait e Irán, principalmente hacia mercados asiáticos como Japón, India y China. Cuando este flujo se interrumpe, el impacto no es local, es inmediato y global.
Tras los recientes ataques y la amenaza de cierre, los precios del petróleo han experimentado un salto drástico, con el Brent y el WTI alcanzando niveles máximos, encendiendo las alarmas sobre un inminente aumento en los precios de combustibles y bienes de consumo en todo el mundo.
La actual crisis se ha intensificado debido a un círculo vicioso de represalias. Tras una ofensiva de Trump e Israel que ha dejado un número significativo de víctimas en Irán, el gobierno de Teherán ha cumplido sus amenazas de convertir el Estrecho en una zona prohibida.
Aunque algunos países de la OPEP como Arabia Saudita y EAU poseen oleoductos alternativos, analistas consultados por Focus Group indican que, incluso utilizándolos al máximo, aproximadamente dos tercios de las exportaciones del Golfo quedarían bloqueados. La seguridad en el Golfo Pérsico es frágil. Navieras y petroleras han comenzado a evitar la zona, provocando un aumento en los costos de seguros y de flete, lo que golpea aún más las cadenas de suministro.
La crisis no solo enfrenta a potencias militares, sino que redefine las alianzas energéticas. China, el mayor comprador global de petróleo iraní, observa con profunda preocupación, dado que su suministro de energía depende críticamente de este paso marítimo. En Europa, donde los inventarios de energía ya eran bajos, una interrupción prolongada podría desatar una nueva ola de caos energético, amenazando la estabilidad económica de la región.
Además, el cierre de Ormuz ocurre simultáneamente a la crisis del Mar Rojo, que en 2025 ya obligó a desviar el comercio por el Cabo de Buena Esperanza, creando un escenario de pesadilla para el transporte marítimo internacional.
Este escenario es riesgoso para el Gobierno mexicano en varios frentes: en el fiscal, en el abasto energético y en una mayor inflación. La presidenta Claudia Sheinbaum ya dijo que se activará el estímulo al IEPS en gasolinas si el precio del crudo tiene un avance más abrupto para evitar aumentos en el precio del combustible.
Sin embargo, activar el estímulo fiscal en México por el 'Efecto Ormuz', no es una decisión fácil para el encargado de las finanzas públicas del país, pues implicará menos ingresos a la hacienda pública, en un año de débil crecimiento económico y metas de consolidación fiscal que mantienen la atención de las calificadoras.
También hay riesgos de suministro de gas natural: en un escenario con mayores presiones energéticos, se estima que Estados Unidos busque priorizar sus exportaciones por buque, dejando su exportación por ducto -a la que accede México- como secundaria en orden de jerarquía, afectando al país en su alta dependencia del hidrocarburo estadounidense.
En este primer trimestres de 2026, el mundo, y de manera agobiante México, se encuentra al borde de una crisis energética profunda. La "arteria por la que fluye la energía del mundo" está siendo utilizada como arma de guerra. Si las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos no se alivian, las consecuencias económicas a nivel mundial —inflación, escasez y recesión— podrían ser devastadoras y duraderas, evidenciando la fragilidad de la dependencia energética global en un mundo profundamente dividido y en el que México, aunque nuestra gobernante no quiera, deberá tomar partido.
*Periodista/Tlaxcala



