La Cocina de la Historia
Ema Cibotti

12 de Octubre de 1492, una fecha insoslayable

11 de Octubre de 2017

Ema Cibotti


¿Cómo preparamos el 12 de Octubre? En nuestra América, es una efeméride insoslayable para cualquier profesor de Historia, no importa en qué nivel educativo enseñe. Todos nos sentimos implicados como si estuviéramos asistiendo al acto central en el patio de una escuela. La sociedad y la política pueden elegir festejar, celebrar, conmemorar, o incluso rechazar y denostar el acontecimiento, pero nosotros tenemos una sola obligación por encima de todas: explicarlo.

Y claro no es una tarea sencilla. Acaso sea una de las más difíciles de abordar en la currícula educativa, pues antes inclusive de empezar a desarrollar el tema tenemos que tener clara una cuestión capital. Nosotros/as, ¿formamos parte de la herencia vencedora o de la vencida? Nosotros ¿somos el otro? ¿Podemos serlo? El 12 de Octubre se inscribe en una dualidad muy conflictiva que disputa un legado histórico complejo, y ello resulta evidente cuando las conmemoraciones fustigan a quienes “nos conquistaron”. Las tensiones que suscita la reflexión no se limitan al sentido puntual de la fecha, sino a todo el proceso histórico que se precipitó después. Pues lo decisivo no fue llegar, sino volver a América. Fue el retorno de Cristóbal Colón, sus cuatro viajes, lo que definió la ruta marítima del “descubrimiento” y lo que hizo de él un gran navegante y sostuvo su título de Almirante.
El 12 de Octubre de 1492 nos interpela de manera diferente porque la definición de un “nosotros” – quiénes – no es unívoco y abre un sinfín de preguntas que no tienen una única respuesta, sobre todo cuando debemos enseñar la hecatombe demográfica que aniquiló a los pueblos originarios.

No es igual enseñar en las capitales nacionales que en las pequeñas localidades, y todo cambia según sea la composición social étnica de cada país latinoamericano, una variable que se combina con el papel de las migraciones limítrofes actuales y el que tuvieron en el pasado las grandes migraciones de ultramar. El “nosotros” es un inmenso rompecabezas. Y paradójicamente nace de un ideal homogeneizador fruto de la experiencia compulsiva de la conquista y de la colonización. Fueron los europeos del siglo XVI quienes inventaron una sola América india, cuando en rigor hubo muchas lenguas, pueblos y culturas nativas diversas y además en guerra entre sí. Por todo ello es difícil definir nuestra herencia, sin duda, hay mezclas, infinitas mezclas.

Desde hace unos años, muchos países han rebautizado la efeméride. Por ejemplo, en Chile es el Día del Encuentro de Dos Mundos, en la Argentina es el Día del Respeto a la Diversidad Cultural, en Uruguay es el Día de las Américas, en Ecuador es el Día de la Plurinacionalidad e Interculturalidad, en Perú es el Día de los Pueblos Originarios y del Diálogo Intercultural y en Nicaragua y en Venezuela es el Día de la Resistencia Indígena. Solamente en México y Colombia se mantiene la denominación de Día de la Raza, pero con un significado de sincretismo cultural y en El Salvador se conmemora como Día de la Hispanidad, igual que en España.

Nuestra explicación histórica no puede sino reconocer el proceso de aculturación que produjo el mestizaje, Los elementos son muchos y los podemos mostrar en el aula de clase. Por ejemplo, los nativos americanos no conocían los instrumentos de cuerda, lo que significa que el charango, aunque parezca ancestral y hoy se lo disputen como símbolo patrimonial Bolivia y Perú, es en rigor una mixtura inventada entre el mandolín y la guitarra, traídos por los europeos. También podemos asociar los instrumentos de percusión al proceso de aculturación. Fueron muy importantes para los ritos y las ceremonias de los pueblos originarios, pero lo que nos llega de ellos ya tiene incorporado el sonido de los ritmos africanos traídos por los esclavos negros.

En síntesis, la cuestión de la diversidad cultural asoma como un asunto que abarca todos los aspectos de la realidad pre y postcolonial y nos habilita para explicar mejor el sentido actual del 12 de Octubre porque define sus consecuencias sobre vencedores y vencidos como un abanico de pluralidades yuxtapuestas.

Frente a esta fecha, siempre me gusta recordar al escritor Carlos Fuentes, que propuso bautizarnos con el nombre de indo-afro-ibero-América-, y junto con él evocar el gran mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda central”, de Diego Rivera inaugurado en 1948 que plasma los sucesivos períodos históricos de la nación mexicana y la diversidad de pueblos que la conformaron.

No necesitamos postular la utopía del origen común, preexistente a los españoles, como aquello a lo que deberíamos volver. Nuestro futuro está en proyectar mejor la historia multicultural que seguimos construyendo. El mundo la aprecia, somos una buena reserva para afianzar la convivencia humana.

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