Estatal
Día de Bromas En Veracruz cada vez hay menos 'inocentes'
Foto por: Iván Sánchez /
Desde muy temprano los empelados de la zona de comidas preparan sus jugarretas, seleccionan alguna cartera, le colocan algún billete falso y la amarran al piso a la espera de alguna "inocente palomita".
Foto por: Iván Sánchez /
Desde muy temprano los empelados de la zona de comidas preparan sus jugarretas, seleccionan alguna cartera, le colocan algún billete falso y la amarran al piso a la espera de alguna "inocente palomita".
Foto por: Iván Sánchez /
Desde muy temprano los empelados de la zona de comidas preparan sus jugarretas, seleccionan alguna cartera, le colocan algún billete falso y la amarran al piso a la espera de alguna "inocente palomita".
Foto por: Iván Sánchez /
Desde muy temprano los empelados de la zona de comidas preparan sus jugarretas, seleccionan alguna cartera, le colocan algún billete falso y la amarran al piso a la espera de alguna "inocente palomita".
28 de Diciembre de 2017 13:34 /
Iván Sánchez.-En Veracruz parece que se robaron todo, hasta la inocencia la alegría y el bullicio; en los pasillos del mercado Hidalgo ya son muchas menos las personas que caen en las bromas preparadas para el 28 de diciembre.
Desde muy temprano los empelados de la zona de comidas preparan sus jugarretas, seleccionan alguna cartera, le colocan algún billete falso y la amarran al piso a la espera de alguna "inocente palomita".
Otros optan por las monedas y el pegamento; con adhesivo fijan esos círculos de metal que representan cinco o diez pesos y aguardan cautelosos a que algún incauto intente recogerlas. Del suelo.
Pero son pocos los que caen, los niños pequeños son los que más intentan hacerse de la cartera o de la moneda, sin embargo las madres preocupadas jalan a los pequeños del brazo y hasta los regañan por demostrar su inocencia.
Atrás quedaron las épocas en la que los mismos padres te incitaban a caer en el juego, según dice una mujer que espera a ver si alguien sucumbe ante las bromas.
Sin embargo la espera solo parece quedar en eso, a lo lejos se escucha algún escándalo esporádico de latas y matracas, el cual todos reconocen como símbolo inequívoco de que han engañado a algún inocente, sin embargo no es el bullicio de antaño.
Al fin una mujer hace a recoger la cartera que asoma un billete de 500 pesos, el estruendo y las risas estallan en los locales dedicados a la venta de mariscos, sin embargo la mujer luce molesta.
En su rostro no hay rastros de pena/alegría que en otros años se veía en las víctimas de los chascarrillos, hoy la mujer reclama, manotea, y dice que no es justo que hagan eso porque su religión le prohíbe caer en bromas.
En Veracruz parece que se robaron todo, hasta la inocencia, la alegría y el bullicio; sin embargo hay quienes aún intentan salvar la tradición de la mofa, de la algarabía y la inocente palomita.
JC







