La Educación en Veracruz
Faride Osman Flores

TENEMOS QUE HABLAR. La reforma empieza después de la reforma

30 de Julio de 2026

Faride Osman Flores


TENEMOS QUE HABLAR. La reforma empieza después de la reforma
Hay momentos en que la educación vuelve a llenarse de esperanza, sucede cuando cuando una nueva administración asume la responsabilidad de conducir un sistema educativo, durante algunos días parece que todo es posible, se anuncian nuevos proyectos, se presentan equipos de trabajo y se renuevan expectativas.
Veracruz vive hoy uno de esos momentos, la llegada de una nueva titular a la Secretaría de Educación coincide con la implementación del Bachillerato Nacional, una de las transformaciones más importantes que ha experimentado la Educación Media Superior mexicana en las últimas décadas. El contexto invita al optimismo, pero también a una reflexión serena, porque la experiencia internacional ha demostrado una y otra vez que las reformas educativas no se consolidan el día en que se anuncian, comienzan realmente cuando llegan a las escuelas.
Durante años hemos dedicado buena parte del debate educativo al diseño de las reformas: discutimos planes de estudio, perfiles de egreso, programas, metodologías y modelos pedagógicos. Todo ello es indispensable, sin embargo, la investigación sobre cambio educativo ha mostrado que el destino de una reforma rara vez se decide en los documentos que la describen, se decide, sobre todo, en la manera en que las escuelas consiguen convertir esos documentos en nuevas formas de enseñar, aprender y trabajar colectivamente.
En otras palabras, la reforma empieza después de la reforma, esa es quizá una de las lecciones más importantes que hoy ofrece la literatura sobre implementación de políticas públicas y cambio educativo, diseñar una política constituye apenas el primer paso, el verdadero desafío consiste en lograr que miles de docentes comprendan su sentido, que los equipos directivos encuentren condiciones para conducir el cambio, que las escuelas adapten las propuestas a contextos muy distintos entre sí y que las instituciones sean capaces de aprender mientras todo ello ocurre, porque ninguna reforma puede prever todas las situaciones que enfrentará una escuela, por eso necesita instituciones que aprendan.
Ésta es una idea que merece ocupar un lugar central en la conversación educativa. Durante décadas hablamos del aprendizaje de las y los estudiantes. Más tarde comprendimos la importancia del aprendizaje profesional docente. Quizá ha llegado el momento de reconocer un tercer nivel de aprendizaje: el aprendizaje institucional. Las instituciones también aprenden: aprenden cuando escuchan, aprenden cuando analizan, aprenden cuando reconocen errores, aprenden cuando transforman la experiencia cotidiana de las escuelas en mejores decisiones. Ésa es, probablemente, la responsabilidad más importante del liderazgo educativo contemporáneo, no únicamente dirigir, sino aprender mientras dirige.
Vista desde esta perspectiva, la implementación del Bachillerato Nacional representa una oportunidad extraordinaria para Veracruz, no solamente porque implica poner en marcha un nuevo marco curricular, también porque ofrece la posibilidad de fortalecer la capacidad institucional del sistema educativo para escuchar mejor, coordinar mejor y decidir mejor, cada reunión con docentes puede convertirse en una fuente de aprendizaje, cada visita a una escuela puede aportar información valiosa para mejorar una política, cada proceso de formación puede ayudar no sólo a enseñar, sino también a comprender las dificultades reales que enfrentan quienes todos los días hacen posible la educación.
La diferencia parece pequeña, no lo es, una institución puede realizar cientos de actividades sin modificar una sola decisión importante. Otra puede convertir cada actividad en conocimiento útil para mejorar continuamente, la primera administra, la segunda aprende y las instituciones que aprenden tienen muchas más posibilidades de transformar la realidad. Quizá ése sea el mayor desafío que hoy enfrenta la Educación Media Superior en Veracruz. No iniciar una nueva reforma, sino conducir con inteligencia una transformación que ya ha comenzado, escuchar antes de decidir, aprender antes de corregir, construir capacidades antes que multiplicar actividades, porque al final, la calidad de un sistema educativo no depende únicamente de las reformas que diseña, depende, sobre todo, de su capacidad para aprender mientras las hace realidad y quizá sea oportuno expresar un deseo:
Secretaria:
Hoy la Educación Media Superior atraviesa el proceso de transformación más importante de las últimas décadas, miles de docentes, directivos, supervisoras, supervisores y comunidades escolares trabajan todos los días para convertir el Bachillerato Nacional en una realidad para las y los jóvenes veracruzanos, ese esfuerzo merece ser escuchado, merece ser acompañado, pero, sobre todo, merece ocupar un lugar prioritario en la agenda educativa del Estado, porque fortalecer la Educación Media Superior no significa atender un nivel educativo más, significa acompañar a la generación de jóvenes que muy pronto ingresará a la educación superior, al mundo del trabajo y a la vida ciudadana. Pocas inversiones públicas tienen un impacto tan profundo en el futuro de Veracruz como invertir en el bachillerato.
Hipótesis para mejorar la Educación Media Superior
Primera. La implementación debe recibir el mismo nivel de atención estratégica que el diseño curricular, porque es allí donde una reforma comienza a convertirse en una experiencia educativa concreta.
Segunda. El liderazgo educativo genera mayor impacto cuando fortalece la capacidad profesional e institucional de las escuelas, en lugar de limitarse a supervisar el cumplimiento de las políticas.
Tercera. Las visitas, reuniones y procesos de formación adquieren verdadero valor cuando producen conocimiento que mejora las decisiones del sistema educativo.
Cuarta. La transformación del Bachillerato Nacional dependerá menos del número de actividades realizadas y más de la capacidad institucional para aprender de la experiencia cotidiana de las escuelas.
Si el Bachillerato Nacional representa hoy una de las prioridades estratégicas de la educación mexicana, la Educación Media Superior merece ocupar también un lugar prioritario en la conducción educativa de Veracruz. No sólo por la magnitud de la reforma que vive, sino porque en sus aulas se está formando la generación que muy pronto sostendrá el desarrollo económico, social y democrático de nuestro estado.
TENEMOS QUE HABLAR Secretaria, la Educación Media Superior de Veracruz no espera privilegios, espera conducción, confianza y una convicción compartida de que este nivel educativo merece la atención estratégica que exige el momento histórico que vive. Porque cuando un estado decide apostar por su bachillerato, en realidad está decidiendo apostar por el futuro de sus jóvenes. No es una exigencia, no es una crítica, es una invitación respetuosa, pero firme.