El coraje que transforma: SIMVE y la defensa digna de los maestros veracruzanos
19 de Marzo de 2026
Eduardo Beye
Tribuna libre
Por Eduardo Beye.
El coraje que transforma: SIMVE y la defensa digna de los maestros veracruzanos.
Hoy, 20 de marzo de 2026, Xalapa amaneció con un mensaje claro y poderoso: los maestros no se callan. El Sindicato Innovador Magisterial Veracruzano (SIMVE), encabezado por su secretario general Gerardo Velásquez Maravert, tomó de forma pacífica las instalaciones de la Secretaría de Educación de Veracruz para exigir lo que es justo: reinstalación de compañeros injustamente separados, salarios dignos y el fin del acoso laboral que tanto daño ha hecho a quienes dedican su vida a educar.
Y aquí está la buena noticia: esta movilización no es un capricho, es un acto de amor profundo por la educación. Porque los maestros y personal afectados pertenecen al programa Vasconcelos, una iniciativa emblemática de la propia Secretaría de Educación de Veracruz (SEV) que utiliza aulas móviles equipadas con tecnología de última generación para llevar alfabetización digital, educación de calidad y herramientas de computación directamente a comunidades vulnerables y de difícil acceso en todo el estado. Estos héroes no trabajan en cómodas oficinas: recorren caminos difíciles, montan laboratorios móviles y abren un mundo de oportunidades a niños, jóvenes y adultos que, sin ellos, quedarían excluidos del siglo XXI.
Cuando los docentes del programa Vasconcelos se organizan y alzan la voz con lonas que dicen “Sufro acoso laboral” o “Reinstalación y salarios justos”, no solo defienden su pan; están defendiendo la calidad de las aulas móviles donde miles de veracruzanos más humildes aprenden a usar una computadora, a leer, a soñar con un futuro mejor. Un maestro humillado, mal pagado o expulsado sin razón no puede entregar lo mejor de sí en esas comunidades remotas. Un maestro valorado, sí. E increíblemente, mientras esta injusticia persiste, la gente que recibía clases en este programa ya no las está recibiendo, dejando a miles de niños, jóvenes y adultos en el abandono educativo más doloroso.
En lo personal, me parece que hay que destacar el tono de la protesta. No hay violencia, no hay destrucción. Hay lonas, han buscado diálogo incluso con la secretaria de Educación y, a pesar de que el tema no avanza, mantienen una puerta abierta: “vengan con un planteamiento”. Además, ayer 19 de marzo, los empleados afectados junto con el secretario general Gerardo Velásquez Maravert presentaron una denuncia formal ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) y, de manera simultánea, ante el órgano de control interno de la SEV, para que se deslinden responsabilidades de las autoridades que incurrieron en este hecho irregular. Porque, hay que decirlo con claridad: ni siquiera fueron despedidos los maestros y empleados; simplemente se les impidió el acceso a sus labores, una arbitrariedad que no se puede ni debe permitir en ninguna institución pública. Esta doble vía demuestra que la lucha no solo se da en la calle, sino que también sigue los cauces institucionales con orden, seriedad y absoluto respeto a las leyes. Eso es madurez sindical. Eso es responsabilidad. Gerardo Velásquez Maravert no llegó a gritar; llegó a exigir una mesa de trabajo. Y eso, en tiempos donde muchas protestas terminan en confrontación, es un ejemplo luminoso.
Veracruz necesita más de esto. Necesita sindicatos innovadores que no se conformen con migajas, que exijan respeto y que, sobre todo, pongan en el centro al maestro como pilar de la sociedad. Porque cada vez que un docente del programa Vasconcelos es restituido en su aula móvil, cada vez que se le paga lo justo, cada vez que se le protege del acoso y se sanciona la arbitrariedad, estamos invirtiendo en el futuro de miles de niños y jóvenes que hoy sueñan con un Veracruz más digital, más educado y más justo.
Por eso celebro esta toma. Celebro que los maestros de SIMVE hayan decidido dejar de esperar sentados a que las cosas cambien y hayan salido a cambiarlas ellos mismos, siempre por la vía pacífica y legal. Ojalá la SEV responda con la misma altura: abriendo las puertas, escuchando y resolviendo. Porque cuando los maestros del Vasconcelos ganan, gana toda Veracruz.
¡Fuerza, compañeros! Su lucha es nuestra lucha. Y hoy, más que nunca, Veracruz está de pie junto a ustedes.



