Ataques Fabricados: La Resiliencia de Rafa Fararoni en San Andrés Tuxtla
19 de Enero de 2026
Ricardo Garay
Recientemente, han circulado en redes y medios locales una pieza periodística que parece hecha a la medida para desacreditar al alcalde de San Andrés Tuxtla, Rafa Fararoni Magaña. En ella, se le acusa de exceder sus posibilidades económicas al lucir ropa y calzado de marcas premium, intentando pintarlo como un derrochador estigmatizado por sus gustos. Sin embargo, basta revisar imágenes de su juventud para ver que estos elementos han sido parte de su estilo personal desde hace décadas, no un capricho reciente ni mucho menos un signo de malversación. Esta narrativa busca sorprender al público, pero falla en captar la realidad local: quienes conocen a Rafa saben que estos señalamientos son un intento burdo de cuestionar su moralidad, con el fin de golpear al movimiento morenista. Pero lo más increíble es que al parecer, estos ataques vienen también de Morenistas que sin importarles los colores que los sostienen o en algún momento los apoyaron, solo los motiva el defenderse de aparentes malos manejos en sus administraciones o el colocarse en la lista de los futuros candidatos a diputaciones federales, sin importarles el daño que hagan a la imagen de su partido.
Afortunadamente, tales maniobras no logran mermar en lo más mínimo la credibilidad ni el apoyo que la ciudadanía ya le ha conferido al joven presidente municipal, a tres semanas de iniciado el nuevo periodo de su gobierno.
No es de extrañar que estos embates continúen y se intensifiquen, especialmente de cara a las elecciones intermedias de 2027. San Andrés Tuxtla ha recuperado su estatus como un bastión clave entre el centro y el sur de Veracruz, gracias a un liderazgo que prioriza resultados concretos para sus habitantes. Fararoni no solo ha asumido el cargo con compromiso, sino que está entregando avances visibles que contrastan drásticamente con el abandono que caracterizaba al municipio antes de su llegada.
Bajo su administración, se han impulsado obras de infraestructura esenciales, como la rehabilitación de avenidas clave y el mejoramiento de caminos. El alumbrado público ha mejorado notablemente, los espacios públicos se mantienen limpios y funcionales, y se ha reforzado la seguridad con más patrullas policiales. Además, la recolección de basura cuenta ahora con vehículos adicionales para mayor eficiencia. Su enfoque en el diálogo ha sido clave: reuniones constantes con agentes municipales y locatarios del Mercado 5 de Febrero han fortalecido la conexión entre el gobierno y la comunidad. Incluso en educación, iniciativas como “No hay escuela pequeña” han entregado mobiliario, pintura e impermeabilizante a instituciones locales, beneficiando directamente a estudiantes y docentes. Estos esfuerzos no son meras promesas; son acciones que inyectan vida a una ciudad que antes parecía estancada.
Quienes orquestan estas críticas podrían intentar escalar con fotos manipuladas que sugieran uso indebido de recursos públicos o adquisiciones extravagantes, pero tales estrategias chocan contra una realidad innegable: Fararoni cuenta con una base firme de seguidores leales, preparados para defender un liderazgo enfocado en soluciones reales, no en placebos temporales. En un contexto donde la austeridad republicana es un pilar, estos ataques solo resaltan la solidez de su gestión, probada en hechos y no en rumores. San Andrés Tuxtla avanza, y eso es lo que verdaderamente importa.



