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Clama diócesis de Coatzacoalcos alto a la violencia; pide a agresores acudir al arrepentimiento

30 de Agosto de 2019 09:12 /

Staff Los Editores

Coatzacoalcos, Ver.- La Diócesis de Coatzacoalcos, pidió un alto a la violencia en Coatzacoalcos pues la situación ha rebasado los límites.

En una carta el Obispo, Rutilo Muñoz Zamora dijo que la violencia que atenta contra la vida humana es siempre condenable (Cfr. Evangelium Vitae 53) y se debe buscar superarla siempre preservando el estado de derecho y por los causes institucionales, pues va en contra de la dignidad humana dañando todo el tejido social, al promover un clima de desconfianza e inseguridad.

Esto se agrava aún más cuando se utiliza para quitar la vida a grupos de personas con formas crueles e inhumanas.
La Diócesis de Coatzacoalcos y Un Servidor como Pastor de la misma, expresamos nuestra profunda preocupación por la situación que prevalece y se agrava en el sur del estado de Veracruz.

El clima de violencia e inseguridad va en incremento lastimando personas, familias y sociedad en general.

Lamentamos y reprobamos lo acontecido este 27 de agosto en el Bar llamado El Caballo Blanco, de la Cd. de Coatzacoalcos, Veracruz, donde perdieron la vida varias personas y otras más resultaron gravemente lesionadas a consecuencia del ataque sumamente violento de un grupo armado. Como Iglesia diocesana nos solidarizamos con los familiares que sufren el dolor y la pena ante este terrible hecho que llena de luto nuevamente a muchos hogares veracruzanos.

Pedimos a Dios por el eterno descanso de las personas fallecidas, por las personas gravemente lesionadas y también por sus familias para que sean fortalecidas física, moral y espiritualmente en estos momentos de tristeza y dolor.

A los que hayan realizado este atentado les recordamos que la violencia genera sólo más violencia, daños irreparables que aumentan la espiral del mal y el deterioro de nuestras comunidades. Que siempre es posible el arrepentimiento, la búsqueda del perdón, la misericordia de Dios a través del cambio de vida y la reparación del daño causado (Cfr. Dives in Misericordia 14). Que siempre es mejor promover la luz, portadora de justicia y alegría; y no las tinieblas llenas del mal que solo causan dolor, muerte y tristeza.

Confiamos también que las autoridades responsables de investigar y esclarecer este hecho violento lo puedan hacer de manera adecuada cumpliendo con su tarea de resguardar la integridad y la vida de todos los ciudadanos.

A todos los fieles creyentes y personas de buena voluntad los invitamos a continuar pidiendo a Dios, a través de la campaña de oración y del compromiso de nuestra vida, por la superación de la injusticia y la violencia. Que podamos seguir promoviendo las estrategias y los medios para recuperar la cultura de la vida y la justicia social.

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